Cali, abril 3 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 1, 2026 21:04
La laguna de Charco Azul dejó atrás los relatos de miedo y abandono para convertirse en uno de los ecosistemas urbanos más importantes del oriente de Cali.
Lo que durante años fue señalado como un lugar peligroso, hoy se proyecta como ecoparque y referente de recuperación ambiental con participación comunitaria.
Considerado el tercer humedal público más relevante de la ciudad, Charco Azul ha sido clave para el equilibrio ecológico local.
En su amplio sendero ecológico conservado por la misma comunidad es posible avistar 53 especies de aves, entre residentes y migratorias, en una ciudad que alberga cerca de 600 especies de aves y más de 700 de fauna, consolidándose como la “Capital Biodiversa de Colombia“.
La transformación ha sido posible gracias al trabajo articulado entre el Dagma y la comunidad. En 2025, la autoridad ambiental destinó más de 800 millones de pesos a la restauración y mantenimiento de humedales públicos, recursos invertidos en recuperación de espejos de agua, franjas de protección, recolección de residuos, embellecimiento y acciones pedagógicas.
Luis Alberto Acevedo, integrante de los Guardianes de Humedales dijo que “estos espacios tienen tres funciones principales: conservación, educación ambiental y recreación paisajística. Aquí tenemos 53 clases de aves”.
Hoy, donde antes había escombros y quema de basura, florecen huertas comunitarias con plátano, papaya, maracuyá, guayaba, tomate y plantas medicinales.
Además, el humedal recibe visitantes de más de 12 países y mantiene alianzas académicas nacionales e internacionales, fortaleciendo su vocación ecoturística y educativa.
Más allá de los mitos, Charco Azul también guarda memoria histórica: en 1971 fue escenario de prácticas de canotaje durante los Juegos Panamericanos de Cali 1971. Hoy es pulmón verde, aula ambiental y símbolo de orgullo ciudadano.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: