Cali, junio 13 de 2026. Actualizado: viernes, junio 12, 2026 23:56
La industria manufacturera volvió a tomar protagonismo en la economía colombiana durante 2025. Tras dos años marcados por la desaceleración y fuertes presiones de costos, el sector no solo recuperó terreno, sino que se consolidó como una de las actividades con mejor desempeño del país.
Las cifras más recientes confirman un repunte sostenido que fortalece el panorama de crecimiento y empleo formal hacia el cierre del año.
En el tercer trimestre de 2025, el valor agregado de la manufactura creció 4,1% anual, una variación que revierte por completo la contracción de –1,5% registrada en igual periodo de 2024.
La dinámica también se reflejó en el dato mensual de septiembre, cuando la producción real avanzó 5,2% anual, otorgando impulso a un sector que venía golpeado por la caída del consumo, la inflación alta y los elevados costos financieros.
De enero a septiembre, la producción manufacturera acumula un incremento de 2,2%, señal de que la recuperación dejó de ser un fenómeno aislado para convertirse en una tendencia consistente.
Detrás de estos resultados aparece una composición sectorial menos concentrada y más diversa que en años anteriores.
Esta combinación muestra que la recuperación no depende de un solo rubro, sino de un ecosistema industrial más diversificado, con sectores intensivos en mano de obra y alto potencial exportador.
El informe destaca tres factores que explican el repunte:
El gasto de las familias creció con fuerza en 2025 gracias a mejores ingresos reales, aumento de remesas y reducción de las tasas de interés de consumo.
Este repunte volvió a estimular industrias ligadas a vestuario, calzado, electrodomésticos y bienes del hogar.
Tras un 2024 marcado por altos costos crediticios, 2025 trajo un entorno más favorable para empresas y consumidores. El acceso a crédito para inversión y capital de trabajo alivió la presión sobre los márgenes y permitió reactivar proyectos pospuestos.
Las ventas externas crecieron 4% durante el año, una cifra relevante en un entorno global incierto. Este aumento fortalece la balanza comercial y envía señales positivas para la atracción de inversión extranjera.
La manufactura tiene un peso determinante en el empleo formal y en el tejido empresarial colombiano. Muchos de los subsectores que crecieron con más fuerza —como confecciones y transporte— son altamente intensivos en mano de obra, lo que convierte su dinamismo en una oportunidad para aumentar la ocupación y reducir brechas laborales.
Además, la industria manufacturera tiene efectos multiplicadores: impulsa servicios logísticos, transporte, comercio e innovación.
La recuperación del sector contribuye indirectamente al mejor desempeño de otras ramas productivas.
El análisis de ANIF plantea que este repunte debe servir como base para una agenda industrial más ambiciosa.
La reactivación de 2025 abre espacio para intervenciones focalizadas que permitan consolidar un crecimiento sostenido en el mediano plazo.
Los resultados de 2025 muestran una manufactura que deja atrás la volatilidad reciente y se perfila como uno de los motores que sostendrán el crecimiento económico en 2026.
Aunque persisten desafíos —como la desaceleración global, la volatilidad del tipo de cambio y la necesidad de impulsar inversión—, la industria colombiana llega a fin de año con indicadores positivos, mayor resiliencia y un renovado protagonismo en el PIB nacional.
La consolidación de la manufactura es, sin duda, una de las mejores noticias económicas del año para Colombia.
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