Tres formas de orden territorial llegaron a plantarse en la mente del libertador a esas alturas del proyecto(1826/1829)sobre una Federación Andina para aumentar el tamaño de La Gran Colombia(Colombia, Venezuela y Ecuador), y cohesionar a los otros dos países(Perú y Bolivia).
Centralismo para gobernar al Estado, federalismo para la asociación de los 5 Estados, y confederación para la liga de los Estados de América Latina como organismo multilateral o supranacional.
Pero seguía siendo centralismo su modelo preferido para sostener La República grande, desconfiaba del federalismo por la dispersión de autoridades y recursos.
Basta leer un párrafo de la carta que le dirige a O’Leary en septiembre de 1829, “Semejante forma social es una anarquía regularizada o, más bien, es la Ley que prescribe implícitamente la obligación de disociarse y arruinar el Estado con todos sus individuos”. (Bolívar, 1829).
Le escribió una carta a Páez en 1827 porque este había declarado nula y sin valor la Constitución de 1821, nos reseña Gerhard Masur, le reclamaba no el respeto a esa Constitución sino el reconocimiento de su autoridad y superioridad personal, “mi único pensamiento es ahora la gran Federación entre Perú, Bolivia y Colombia” , en su programa seguía figurando la prevención de una guerra civil, la convocatoria de una asamblea nacional constituyente, que los tres Estados se unieran con una Constitución para crear la Federación de los Andes, e inclusive para evitar confusiones llegó a decir, no mencionen la palabra federalismo, hablemos de la Unión.
“Ese sueño de grandeza indujo a Bolívar a creer que Páez llegaría a ser involuntariamente su partidario. Pero Bolívar no realizó su sueño remoto y glorioso, y con su política puso en peligro lo que ya se había ganado: La República de la Gran Colombia”.
La aparente reconciliación entre Bolívar y Páez le costó tener que hacer frente a un enemigo más fuerte e inteligente.
Una trágica disensión iba a producirse entre Santander y Bolívar. (Masur, 1984)
Después del atentado septembrino en Bogotá, se presentó una repercusión negativa protagonizada por dos desleales en Popayán, José María Obando y José Hilario López, que habían entrado tarde, en 1822, a engrosar el ejército vencedor de Boyacá, pues habían ayudado a los realistas desde 1818; se convirtieron en republicanos como oportunistas, y en octubre de 1828 se levantaron como sediciosos desconociendo la autoridad de Bolívar, como si fueran un brazo armado de los conspiradores que urdieron el asesinato, es decir eran santanderistas agazapados.
Entre José María Córdoba, atacando en Popayán, y Antonio José de Sucre, atacando en Tarqui, lograron vencerlos, pero ya habían ocasionado graves disturbios.
De manera torticera Obando había insistido a los peruanos que desconocieran la autoridad del Presidente para desvertebrar el proyecto bolivariano de la unión que, en otra fase Bolívar pensaba sacar adelante después de la disolución de la Convención de Ocaña, promoviendo otra reforma constitucional en Bogotá, para enero de 1830.
Y de otro lado Agustín Gamarra había alterado e indispuesto la situación en Bolivia, hasta expulsar las tropas colombianas.
Lo más grave ocurrió en 1829 mientras se dedicaba a solucionar un impasse sobre los hechos registrados en el Perú, cuando el General La Mar, había ordenado a través de la flota peruana el bloqueo de los puertos de Colombia en el Pacífico y emplazó 4.000 unidades en la frontera ecuatoriana.
En la práctica Bolívar tuvo que sortear 4 rebeliones en el Sur, entre octubre de 1828 y abril de 1829, por esa razón viajó desde diciembre para personalmente enfrentar lo causado, después de que Córdoba y Sucre le ayudaron militarmente.
En Bogotá ya se había esparcido la idea de que el Libertador estaba pensando en establecer una Monarquía de estirpe inglesa para evitar la disolución de estos territorios liberados , instalando a un descendiente del Rey, y él ejercería un protectorado.
Se especió el rumor de que con ese Rey estaría garantizada la estabilidad, las finanzas, la amortización de la deuda externa y las buenas relaciones internacionales.
Bolívar a finales de 1829 había escrito, “Yo no concibo que sea posible siquiera establecer un Reino en un país que es constitutivamente democrático, porque las clases inferiores y las más numerosas reclaman esta prerrogativa con derechos incontestables, pues la igualdad legal es indispensable donde hay desigualdad física, para corregir en cierto modo la injusticia de la naturaleza.
Además, ¿quien puede ser rey en Colombia ? Nadie ,a mi parecer”. Ideas de otros , aduladores y arribistas que lo habían propuesto o insinuado, pero los desoyó.
Esta idea absurda que empezó en una discusión del Consejo de Ministros, por una intervención errada de su amigo el general Rafael Urdaneta, y coreada por José Félix Restrepo, se esparció y convirtió en calumnia que fue difícil contener y disolver, la mentira la volvieron realidad por los comentarios, y las publicaciones de periódicos o folletines locales.
Una especie absurda que el Libertador había rechazado, cómo iba a admitir restablecer una Monarquía o algo similar, sobre todo él que, había derrotado y expulsando a los españoles en todo el Virreinato y los había perseguido en los reductos donde se habían acantonado.
Ese rumor convertido en calumnia agrietó las relaciones con otros líderes, incluido uno de sus mejores amigos, José María Córdoba, que se levantó en armas y fue perseguido, acosado y rematado en Santuario, Antioquía.
Quienes llegaron a pensar la idea de una Monarquía, tomaron una idea que San Martín llegó a calcular para Argentina, y afanados por la disolución de la Gran Colombia, ante las embestidas del General Santander, de Páez, de los sediciosos Obando y J.H.López ; por los hechos del levantamiento del General La Mar, en Perú, de Gamarra en Bolivia , pensaron que era una solución, sin consultarle y concretarle el plan a Bolívar. Y Suponiendo que ante el gobierno fuerte que necesitaba Colombia, y la idea de una presidencia vitalicia que, si enunció el Libertador, dedujeron este absurdo que aceleró la desintegración de La Gran Colombia y frenó el proyecto unificador.
La Constitución que redactó el Libertador para el naciente Estado de Bolivia en 1826 se aplicó en el Perú, y calculó Simón Bolívar que debería también adaptarse en La Gran Colombia (Venezuela, Colombia y Ecuador), con la idea de conformar una confederación de naciones regidas por la misma Carta Magna con 5 vicepresidencias y una presidencia vitalicia, pero no hereditaria.
Propuesta que le surgió al calcular los peligros que corrían los 5 territorios liberados del yugo español y que sin unidad podrían disolverse por la retoma que llegaren a alcanzar los españoles o por las rencillas de los caudillos regionales que alentaran la separación en virtud de los nacionalismos despertados, o los apetitos de poder agenciados por camarillas de aduladores que rodeaban a los líderes de la independencia. (Ramos,2020)
Citas:
Bolívar Simón. Carta dirigida a O’Leary en septiembre de 1829. Tomada del libro Bolívar día a día, ordenados los documentos por Fabio Puyo con Eugenio Gutiérrez Cely. Procultura S.S, Bogotá, 1983.
Masur Gerhard. Simón Bolívar. Biografía publicada por el Círculo de Lectores S.A. Editorial Grijalbo, Bogotá 1.984
Ramos Garbiras Alberto. “Bolívar y el gobierno Fuerte”. Columna publicada en el semanario Caja de Herramientas, Bogotá, edición número 666, enero del 2020.
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