La Exxon anunció esta semana su retiro de operaciones en Colombia.
Sus representantes manifestaron que la decisión se debe a la cancelación de proyectos de fracking, la incertidumbre por la exploración petrolera en el país y situaciones de orden público.
La Exxon es la 6 petrolera más grande del planeta.
La salida de este gigante es el primer gran triunfo de la ministra Irene Vélez en camino hacia la transición energética.
¿Lo estará celebrando? La salida de la empresa significa la pérdida de inversiones por encima de los 50 millones de dólares y de cerca de 1300 empleos, entre directos e indirectos, especialmente en la zona de Puerto Wilches.
La ministra ha dicho que la transición energética en el país se hará despacio.
Eso es lo que ella piensa, pero la lógica de los inversionistas es otra.
Ellos no se van a sentar a esperar.
La Exxon se va con sus recursos a explorar, explotar y exportar el petróleo que el mundo necesita en otra parte, algunos piensan que reforzará sus operaciones en Brasil.
La decisión de la Exxon no es aislada.
La Cámara Colombiana del Petróleo y Gas estima ya una reducción del 33% en la inversión privada de exploración en nuestro país y hasta el momento las empresas han cancelado 60 contratos.
La entidad prevé que en el corto plazo la producción de petróleo en nuestro país caiga un 7%.
Nada raro que en pocos años le estemos importando petróleo a nuestro vecino. No es para menos que el ministro de Hacienda y la de Agricultura, “adultos responsables”, funcionarios experimentados con el país en la cabeza, estén preocupados por el futuro del país en este aspecto.
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