Cali, junio 13 de 2026. Actualizado: viernes, junio 12, 2026 23:56
Vanessa Moreno – @vanessaML0
La agricultura es parte fundamental del diario vivir y es catalogada como uno de los grandes avances del hombre. Los historiadores aseguran que hacia los años 20.000 a.C, lo único que se extraía de la tierra eran granos silvestres. Gradualmente, tuvo amplitud a nivel productivo, social, económico y cultural.
Al final del siglo XX surge la agricultura orgánica, como solución a los problemas causados por la afectación química y el mal manejo de las tierras útiles. Este tipo de producción ha entrado a competir con la agricultura tradicional, que afecta al organismo, por el uso de pesticidas y fertilizantes.
Según el ingeniero agrónomo y sembrador Miguel González. no es fácil plantear nuevas ideas en gente del campo, “porque ellos vienen acostumbrados a un modelo de trabajo tradicional, que utiliza demasiados agroquímicos y pesticidas”. Hace cuatro años, él decidió enfocarse en el control de insectos y plagas dentro del manejo integrado de sus cultivos, y ahora trata de “enseñarles a los sembradores habituales que con productos biológicos producidos por la naturaleza se puede tener un buen resultado en las tierras, que es esencial para lograr una conciencia colectiva. Además, se nota la gratitud de la gente cuando tú le entregas un producto limpio, fresco, que te va a durar mucho más”.
Debido a la cuarentena, muchas familias caleñas optaron por construir su propia huerta casera, siendo esta una alternativa dinámica de pasar el tiempo en el hogar y, al mismo tiempo, aprovechar los frutos de su cosecha.
Además, quienes tienen una conciencia social dejan en evidencia los daños colaterales causados por los alimentos no orgánicos, lo que estimuló la iniciativa de cultivar productos orgánicos en casa.
Andrea Londoño consume productos orgánicos desde hace dos años y asegura que “han mejorado mi calidad de vida en cuanto a comida y salud, me siento vital, porque me ayudan a una mejor digestión, mi visión ha mejorado un poco, mis defensas son muy buenas, y mi piel es mucho más reluciente. Todo esto me impulsa a seguirlos consumiendo, anhelando algún día poder cosechar mis propios alimentos”.

Por otro lado están los alimentos convencionales, y entre ellos, los transgénicos. La nutricionista y dietista de la Escuela Nacional del deporte Alejandra Garzón explicó que son aquellos modificados genéticamente y que al menos un 83% de los caleños los incluyen en la canasta familiar, pues normalmente son más económicos que los productos de cosechas orgánicas.
Sin embargo, aseguró que esto puede traer complicaciones a corto, mediano y largo plazo, debido a la cantidad de componentes químicos inorgánicos que contienen, “un alimento orgánico va a proporcionar los nutrientes necesarios para tener una mejor calidad en salubridad; por ejemplo, puedo comparar una manzana orgánica y una ‘normal’; la transgénica puede ser más grande y más barata, pero solo traerá deterioro a mi salud. Por otro lado, la orgánica tiene más nutrientes y será bien recibida por mi cuerpo”.
Los cultivos orgánicos en el hogar se convierten en una opción viable en respuesta a la economía que busca la ciudadanía. Con paciencia, solo será cuestión de recoger los frutos del sembrado y consumirlos, sin olvidar que la amplitud de la cosecha dependerá del espacio disponible. Leandro Narváez, estudiante de filosofía y sembrador de su propia huerta casera, afirmó que “una de las mejores razones para tener un cultivo propio, es recibir lo que doy, saber que la espera vale la pena. Es satisfactorio consumir tu esfuerzo”.
Hay otras razones para tener un cultivo propio: “La siembra de alimentos es una tarea que te conecta con la naturaleza, ya que entras en contacto con la tierra; la responsabilidad se convierte en un hábito y adquieres sentido de pertenencia con cada fruto que recibes de tu sembrado, desde el tallíto de cilantro, hasta la papa o el tomate. Del mismo modo, abres tu mente a experiencias nuevas, puedes conocer cómo son los procesos de sembrado y cómo los alimentos se van formando gradualmente”, agregó Narváez.
Ingrid Clavijo es una sembradora experta en cultivos orgánicos y plantas ornamentales. Su interés empezó cuando tenía 8 años, gracias a que vivió en una finca gran parte de su infancia.
Allí cultivaban fríjol, cilantro, trigo, café y cacao. Su madre tenía una huerta personal y preparaba compost en unos recipientes, donde depositaban los residuos que salían de la cocina y las hojas de árboles que se barrían. Cuando el compost entraba en la fase de descomposición, se utilizaba para preparar la tierra. Inicialmente, Ingrid sembró cilantro y cebolla larga, luego tomate, lechugas, repollos y zanahoria.
Clavijo considera que los cultivos orgánicos son más amigable con la fauna, generan una contaminación más baja de aerosoles, producen menos dióxido de carbono y previenen el efecto invernadero.También recalca que proporcionan un 50% más de antioxidantes al organismo, lo que incrementa las defensas y previene enfermedades.
Al lanzarse a hacer un cultivo casero es importante identificar factores de riesgo, como los posibles cambios ambientales y tener en cuenta las estaciones climáticas anuales, pues la presencia de lluvias en los sembrados provoca asfixia radicular -las plantas se pierden por exceso de agua-; también, que si necesitan sol o sombra y el control de plagas .
Un 44% de las personas que han iniciado sembrados hogareños este año no tienen experiencia previa. Por ello, la recomendación al empezar es indagar sobre el tema para tener una guía en el proceso.
Alejandra Bolaños, sembradora empírica y constructora de su propio cultivo orgánico, afirma que “cuando empezó la pandemia me metí en esto de cultivar, porque empezó el miedo de quedarnos sin comida, entonces junto con mi abuela decidimos empezar a cultivar tomates, fresas, flores y especias, para no tener que estar comprando cosas en la tienda o el mercado a precios exagerados, que se pueden tener en el patio o terraza.
Lo más difícil era saber los cuidados básicos, si lo que se cultivaba necesitaba sol, semisombra o sombra, si era de mucha o poca agua, y cuándo había que cortarlas. Pero en prueba y error sacamos adelante nuestros cultivos”.
“La siembra de alimentos es una tarea que te conecta con la naturaleza, ya que entras en contacto con la tierra; La responsabilidad se convierte en un hábito y adquieres sentido de pertenencia con cada fruto que recibes de tu sembrado, desde el tallíto de cilantro, hasta la papa o el tomate.”
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