Leonardo Medina Patiño

Las muertes apócrifas de Hernán Toro

Leonardo Medina Patiño

Leer a Hernán Toro es conocer la literatura erudita y sublime. Utiliza el adjetivo preciso, insustituible, para describir a sus personajes.

Una pluma sublime envuelve su creación, en especial tratándose de inmortales como los que aborda en su libro “Las muertes apócrifas” (2018), publicado por la editorial de la Universidad del Valle, donde se consagró como profesor de letras.

Recrea en su libro de cuentos los días finales de su admirado Rabelais (de quien no ahorra línea para destacar su prolífica vida y producción).

De García Márquez, donde incluye párrafos poéticos de ese México de sus días últimos, acompañado de pocas personas y que Hernán nos pone de presente en su creación literaria.

Nos habla de Piazzolla con destreza de biógrafo, pero igual con alma de tanguero, que muchos estudiosos del tango envidiarían.

Se anima uno como lector a apretarse unos tequilas bruscos, leyendo esas páginas donde nos recuerda los mariachis y esa voz que resuena de José Alfredo Jiménez.

De Borges, con su María Kodama al lado en sus horas últimas, cómplice de su estrategia de crear un bel morir del inmortal ciego gaucho y que Sacramento Heredero nos relata impecablemente.

De Elvis Presley, ni qué decir. Hay todo un mundo allí por descubrir por el lector, a quien Hernán Toro o Sacramento Heredero, deleita con maestría para que en estos momentos tan aciagos volvamos a sublimarnos, y reencontrarnos con la vida.

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