El Gobierno Nacional y los gremios, y el mismo Congreso de la República, pretenden introducir una reforma constitucional para sacar otra reforma tributaria y grabar la canasta familiar, igualmente efectuar una reforma pensional para pauperizar más a la población colombiana.
Colombia es uno de los Estados que a nivel mundial registra un índice de mayor pobreza y de miseria. Hay más de 20 millones de personas viviendo en la extrema pobreza y la clase media está saliendo abruptamente de ese estrato para engrosar el estadio de la gente pobre.
Indudablemente, como en el libro de Víctor Hugo, “Los miserables”, esto lo que genera es más resentimiento social, más conflictos económicos y sociales y una inestabilidad económica social y política sin antecedentes. Hoy, con el paquete de medidas que afectan a la población más vulnerable, se acompañan las iniciativas con una propuesta de reelección automática del señor Presidente de los colombianos, y esto ha generado, por supuesto, una reacción adversa en distintos sectores de la población.
Crearle impuestos a las pensiones es una política regresiva que afecta a un porcentaje notorio del pueblo colombiano, que obtuvo su prestación económica con servicio al Estado, a la sociedad, es plata de los pensionados, y sólo le pertenece a los que tienen este derecho. Ese es un desconocimiento claro de lo que significa violar los derechos fundamentales de las personas. Y no tiene porqué ocurrir esto en una democracia o en un Estado social de derecho.
Grabar la canasta familiar, como lo dicen los gremios, es aceptar que solo pueden tener alimentos de primera necesidad los ricos, como sucedía en la época imperial de Roma, donde los esclavos eran considerados como cosas. Es prácticamente matar a la gente que no tiene recursos para comprar alimentos y nutrirse de manera natural.
Colombia atraviesa por una coyuntura fatal, ya no solamente nos mata el covid, ahora nos quieren condenar al hambre extrema, a que los pobres, los miserables y una clase media empobrecida se deteriore, porque así lo quieren algunos dirigentes políticos que nunca han sufrido hambre, pero lo más infame es que cada 4 años esta plutocracia acude ante esta población para que los ayude a perpetuarse en el poder.
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