Cali, junio 13 de 2026. Actualizado: viernes, junio 12, 2026 23:56
Por Angela Sol, Psicóloga Espiritual
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AMA, un Entrenamiento para Amar & Honrar la Vida
Hoy es una nueva ocasión para crecer y aprender y este es precisamente el tema elegido. Cada día ofrece una nueva lección para analizar qué hiciste mal, que puedes corregir y que debes hacer para continuar, porque ¡cada nueva experiencia se convierte en una pequeña prueba para elegir avanzar y perseverar!
Es posible que en estas últimas semanas hayas pasado experiencias desafiantes, por ejemplo, que hayas tenido una oportunidad laboral que se escapó de tus manos, tal vez viviste un desafío con alguien y tu intención solo fue decir la verdad, pero esa persona reaccionó de tal forma que su comportamiento tuvo una actitud muy básica y no encontraste la forma de elevarte lo suficiente y actuar con mayor altitud.
Tal vez hayas sentido una vez más los estragos económicos de la pandemia y tal vez tu vida haya estado al límite. ¿Qué hiciste? ¿Cómo manejaste las cosas para salir de allí? o ¿Aún estás metido en el ojo del huracán y no puedes ver cómo salir de allí?
Yo también he pasado por esos desafíos y al responder esas preguntas me doy cuenta que lo primero que hago es parar un momento, tomar unas buenas respiraciones profundas que lleguen hasta el diafragma e inmediatamente pedir la LUZ, implorar ese apoyo superior para manejar la situación. ¡Te voy a enseñar cómo pedir la LUZ para el bien mayor!
Poner la LUZ es una forma sencilla y fácil de pedir asistencia espiritual. Al decir LUZ invocas al Ser Superior que está en sintonía contigo, puede ser el Espíritu Santo, Jesucristo, un Ángel, un Arcángel, la Consciencia Superior o cualquier nombre que quieras darle, que resuene contigo y que represente la forma como ves a Dios.
Cuando pedimos para el bien mayor, significa que solo se presentará la situación que está alineada con todas las personas y contextos involucrados para que todo pueda estar mejor; es una garantía para que tus intereses particulares estén supeditados a la experiencia que apoya los más altos fines.
Puedes pedir la LUZ agregándole alguna intención que necesites o algo que te gustaría que se resolviera o puedes pedir la LUZ para una persona que sabes que está necesitando ayuda divina. Las posibilidades y formas de pedir la LUZ son infinitas y cada vez que lo practiques, te vas a dar cuenta que se dicen otras palabras, pero que la intención más profunda es permitir que Dios te guie para hacer de la mejor forma que puedas tu trabajo en este mundo.
Cuando yo empecé este camino, me enseñaron que no tuviera miedo de poner a prueba la LUZ, porque ella no es corrompible y solo me dará lo que me ayuda a crecer, aprender y avanzar; de tal forma, que no había forma de manipular el pedido de LUZ para que sucediera lo que yo quería que pasara, sino que solamente se iba a presentar el bien mayor.
Veamos un ejemplo para entender mejor. Supongamos que tú pides la LUZ para ganarte un BMW modelo 2021 que están rifando y resulta que el día de la rifa estuviste muy cerca de ganarte el carro anhelado y te preguntas ¿qué pasó? ¿Por qué no me lo gané si lo puse en la LUZ? Tal vez lo pusiste en la luz condicionada de querer ganarte ese vehículo, pero el bien mayor era que no te lo ganaras porque tenías que pagar los impuestos para recibirlo, porque necesitabas un parqueadero seguro donde guardar el carro y evitar que te lo puedan robar, tal vez, todavía no sabes cómo conducir con prudencia y ganarte ese carro ayudaría a que manejaras de forma más arriesgada y corrieras el riesgo de provocar algún accidente. O tal vez, simplemente, tu bien mayor, es que no invirtieras ese “dinerito” en esa rifa sino pagar esa “deudita” que te quita la paz. ¿Entiendes entonces que pedir la LUZ para el bien mayor significa que solo sucede lo que está alineado y es lo mejor para ti?
Empieza, poniendo la LUZ en cada cosa que hagas y tal vez te darás cuenta que ese Ser Supremo solo te brinda aquellas experiencias que te fortalecen para llegar a ser una mejor versión de ti mismo, porque la parte divina del ser humano, esa fuerza creadora positiva te brinda un flujo ascendente de energía que te ayuda a liberar y salir adelante, aun en las situaciones más desafiantes.
Después de pedir la LUZ puedes ver y experimentar la forma como esa LUZ se manifiesta en tu vida o en el contexto específico y si tienes la altitud suficiente puedes darte cuenta que lo que sucedió fue lo mejor para todas las personas que estuvieron involucradas en la situación. Entonces, puedes ver como las experiencias diarias con cada persona y en cada momento, te están mostrando que son nuevas oportunidades para crecer, aprender y avanzar y si empiezas a pedir la LUZ puedes encontrar guía, dirección, enfoque y solución a tus propios problemas y desafíos.
Date cuenta que hay lecciones valiosas para aprender en los “juegos” del mundo – y si no estuvieras aún en el proceso de aprender y crecer, ya no estarías aquí en el cuerpo físico (John-Roger, Amando cada día).
¡Agradezco que te hayas tomado el tiempo de leer mis inspiraciones!
Si te gustó, resuena lo que leíste y quieres contactarme, puedes buscar mis datos o leer más de mis artículos publicados en el Diario de Occidente.
¡Yo soy, Angela Sol, Psicóloga Espiritual!
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