Institución respetable de nuestro Estado colombiano, compuesta por gente humilde de nuestro querido pueblo. Hoy con la admiración a los policías que quieren superarse haciendo una carrera profesional, gracias a algunos convenios entre las universidades y la institución policial, observamos una inquietud en las aulas de clase; me lo preguntan cotidianamente por qué los miembros de la Policía no pueden acceder al derecho de asociación sindical, consagrado en el artículo 39 de nuestra Carta magna, ya que en muchos países, tanto del viejo continente como de Suramérica, algunos cuerpos de la guardia civil son considerados como un trabajador común y corriente. En nuestra patria es un cuerpo armado y pertenece al Ministerio de Defensa, y es una excepción al derecho de asociación sindical.
A raíz de las protestas y actos vandálicos ocurridos en el país recientemente, y los abusos de algunos policías, el país nada en un debate legítimo: ¿Qué hacer con la Policía Nacional? Ya lo había advertido el doctor Álvaro Gómez Hurtado, dicha institución debe ser objeto de una gran reforma, primero una excepcional capacitación en Derechos Humanos; segundo, la Policía debería ser un cuerpo civil, con orientaciones de tener una gran capacidad de persuasión, los uniformados deben tener una conexión directa con los organismos de investigación, estudiar muy bien las condiciones de admisión de sus miembros, y una estrecha relación con la comunidad, que esta última crea firmemente en su Policía. Colombia ha tenido una Policía con una gran tradición de patria. El inicio para su creación se hizo mediante la Ley 90 del 7 de noviembre de 1888 y fue sancionada por el presidente Carlos Holguín, en 1891 se consolidó más la institución.
A todo lo largo de su existencia han venido de diversos países para fortalecer a la Policía Nacional en su formación. El 17 de Julio de 1937 se crea la Escuela de cadetes de la Policía “General Santander”; el 13 de Junio de 1953 bajo el gobierno del general Rojas Pinilla, se incorporó la policía al Ministerio de Guerra, como institución de las Fuerzas Armadas de Colombia.
Nuestro país es un polvorín de problemas sociales y está reventado por las desigualdades sociales, por el hambre, la falta de una salud de calidad, por la miseria, y nuestros policías deberían de tener una gran capacitación de los problemas sociales que sacuden a esta nación, para comprender el nivel de las injusticias e indudablemente reprimir el delito, pero sin abusar de sus facultades.
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