Frente a la crisis del sector financiero y la situación de la mediana y la pequeña empresa, el gobierno nacional ha priorizado unos acuerdos bilaterales para pagar derechos prestacionales a plazos, por ejemplo, el pago de la prima.
Es importante subrayar que el trabajador es la parte más débil de una relación laboral, entonces lo que se quiere es que los trabajadores colombianos sacrifiquen parte de su salario para financiar la crisis económica. Igualmente se desea que el trabajador labore después de su jornada laboral ordinaria sin que le sea pagado el tiempo suplementario o de horas extras.
Otro de los aspectos relevantes de este reformismo estatal es institucionalizar el trabajo por horas y revisar algunas condiciones laborales para poder ahorrar costos tanto en el sector público como en el privado. Evidentemente se trata de una discreta reforma laboral que afecta y pauperiza a los trabajadores colombianos. Estamos totalmente de acuerdo en que se necesita luchar y unirse para reactivar la economía, conservando los protocolos de bioseguridad, pero que se efectúen las reformas de manera justa, equitativa y sin violación al marco constitucional o legal.
El trabajador es una parte importante del sector productivo, las prestaciones sociales, además de ser derechos fundamentales y constitucionales han sido conquistadas por la clase obrera a través de sus luchas sociales. Colombia ha tenido jefes de Estado que han coincidido con las justas democráticas de los trabajadores, por ejemplo: Alfonso López Pumarejo, quien se alió con los trabajadores de este país para imprimirle grandes cambios al sistema económico. Los trabajadores son hombres humildes y tienen derecho a una vida digna, tienen derecho a poseer una vivienda, a mandar a sus hijos a buenos colegios. Los trabajadores no pueden ser tratados como siervos o esclavos que habitan en la tierra como seres cosificados.
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