Indudablemente que nuestro departamento es admirado por su desarrollo económico a nivel nacional, teniendo en cuenta la riqueza de su tierra, la costa pacífica – Buenaventura, el liderazgo de Cali, es un departamento de ciudades, con gran variedad de climas, y empuje empresarial y desarrollo social.
Atrás quedaron los 30 años de la gran influencia del narcotráfico, con un ajuste en la economía que originó un problema económico gigante. Se ha recuperado el sector industrial, el agrícola y la dinámica de crecimiento está por encima del promedio nacional. Sin embargo, la otra cara de la moneda es la pobreza, la miseria de los estratos económicos más bajos, la violencia y una amenaza con la ubicación de carteles mexicanos en la ciudad de Cali.
En aspectos socioeconómicos aún nos falta mucho, observamos con preocupación la alta desigualdad e informalidad laboral.
No podemos seguir aislados de la nación, como estuvo el Municipio de Cali con el alcalde Armitage, a diferencia de la gobernadora Dilian Francisca Toro, quien hizo de la gestión nacional su mayor fortaleza.
Por ello la tarea del plan de desarrollo de la gobernadora del Valle Clara Luz Roldán y la del alcalde Jorge Iván Ospina tienen que ver con el crecimiento económico y mayor empuje a la justicia social, impulsando un nuevo el desarrollo, a fin de que el emprendimiento y la tecnología generen una región más diversa, más dinámica, menos subdesarrollada y más moderna.
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