¿En qué va el censo? A pocas semanas de concluirse el plazo que el gobierno nacional estableció para realizar el Censo, criticado por lo súbito del mismo como por la ausencia de información confiable a la ciudadanía, ha dejado muchas inquietudes que seguramente dejarán un resultado, si lo llega a obtener, poco confiable.
El Dane, como entidad rectora de la estadística, con la que se entiende se deben adoptar decisiones de política pública por el gobierno, esta vez va fallando.
A muchos el Censo no nos ha tocado en la puerta. Seguramente en Medellín, Barranquilla, Cartagena, Yopal, como en tantas otras capitales, no ha llegado completamente. En poblaciones pequeñas o rurales ni se diga.
Lo referente al censo virtual, que aplicaba para empleados públicos, sería el único que probablemente se surtió, dado que traía sanciones.
Realmente fue un yerro del actual gobierno, máxime cuando salió un censo en momentos pre-electorales, de ley de garantías, con un ambiente enrarecido por el posconflicto, lo que derivó en múltiples versiones que llevaron a la confusión y por tanto a que la ciudadanía en general descreyera del proceso censal.
Por tanto, lo de saber ¿cuántos somos?, ¿dónde estamos?, ¿cómo vivimos?, queda en un simple entusiasmo -como tantos otros- del gobierno nacional.
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