Conozcamos en vida a los que quedan porque los que partieron se llevaron consigo sus motivaciones. Las revistas de farándula apenas los mostraron en fotos de afiche haciendo emocionar con sus discos, pero sin dimensionarles cultural y socialmente.
¿Qué representaron, en este continente convulsionado, Mercedes Sosa, Facundo Cabral, Sandro de América, Leonardo Favio y otros cantores testimoniales? Maureén Maya, poeta y periodista, tras obtener en 2005 el Premio Memoria de la Universidad de Antioquia por su ensayo “La toma del Palacio de Justicia, una fractura en la historia nacional”, ahora con la biografía autorizada “Piero, mi querido Piero” (abril 2017), emprende un camino similar al de Emil Ludwig (1880-1948).
El biógrafo alemán, recreando las vidas de Napoleón, Bolívar y Beethoven, fue pionero del género de la biografía moderna que trasciende la mera recopilación de datos, hace confluir la entrevista y la crónica, contextualizando los personajes.
Maureén Maya, sigue de cerca a Piero: su experiencia en el seminario de Villa Devoto en Buenos Aires, su debut como aficionado en el Canal 9, su salto a las disqueras, su controversia con el jurado del Festival Internacional de la Canción en Río de Janeiro por “Pedro Nadie”, su exilio huyendo de la dictadura en su país, aplaudido por los estudiantes de la Universidad Nacional y expulsado de la Media Torta en Bogotá.
Complementan las 520 páginas de la biografía: un CD con grabaciones, fotografías y los detrás de escena de sus canciones. Biografía lograda tras años de investigación de la historia política de Argentina, de tertulias con Piero, de entrevistas y su acecho en ruedas de prensa y los escenarios.
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