Para tener en cuenta:
– Me gustaba el Petronio de antes, donde los músicos se divertían y las cantadoras se transportaban a las orillas de los ríos y a las playas antes que pensar en no desafinar… cuando nadie se preocupaba por “no caer en la nota” o “por tocar a destiempo”… En aquellos Petronios se divertían, sin duda…
Aunque sé que me pueden llover centellas los invito a reflexionar sobre el Petronio que nació como una gran cita para mostrar el folclor musical ancestral del Pacífico y que se ha convertido en una competencia donde los grupos no improvisan, no crean, ni arriesgan por temor a “desentonar” y quedar sin oportunidad de ganar premio: que tienen millones en juego.
Nadie quiere perder y por eso se volvió de presentaciones mecánicas y ante un jurado donde prima lo académico y tienen facultades para juzgar todo, en vez de haber un jurado para Chirimía, otro para Violines Caucanos, otro para Marimba y uno para Versión Libre, tan controversial como siempre.
Se ha vuelto tan académico y mecanizado el Petronio, que ya hay corrientes que no gustan de los Violines Caucanos “porque usan instrumentos desafinados”, cuando esa es una de las características de su tradición campesina en veredas y pueblos del Cauca, como en La Palmera/ Santander de Quilichao.
Bajo esta perspectiva, se los aseguro, lo mejor del Petronio no está en la tarima que deambula por Cali, sino en las eliminatorias zonales que se realizan en Buenaventura, Puerto Tejada, Santander de Quilichao, Quibdó, Ismina, Andagoya y Condoto. Allá los grupos se presentan sin presiones tecnológicas, ni exigencias para la TV, ni pensando en el concurso, allá afloran las expresiones más puras y a nadie le da miedo no caer en la nota y abundan las improvisaciones ancestrales.
El Petronio debe ser repensado… y cuanto antes mejor…
-Chao…Nos vemos mañana…Gracias a DIOS por todo…y que la fe siga creciendo firme…
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