Cali, abril 22 de 2026. Actualizado: martes, abril 21, 2026 21:08
De acuerdo con los datos de Pisa y el Sistema Unificado de Convivencia Escolar (Suice), Colombia es el segundo país de América Latina en el que más niños sufren acoso escolar, luego de Costa Rica.
En nuestro país, por lo menos el 23% de los estudiantes en Colombia reportaron ser víctimas de matoneo de manera regular o permanente en sus instituciones educativas.
La convivencia escolar es un factor primordial que favorece las condiciones propicias para un aprendizaje adecuado por medio de ambientes de bienestar y protección.
De esta forma, se logra establecer el fortalecimiento de competencias personales y sociales, que se extienden al desarrollo integral de los estudiantes y su formación en las relaciones entre los miembros de su comunidad.
Sindy Quintero, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, comparte cuál es la importancia que tiene una convivencia escolar positiva como pilar de la educación y la manera de consolidar este aprendizaje a través de buenas prácticas.
De acuerdo con Sindy Quintero, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, la convivencia escolar es el conjunto de relaciones que se presentan dentro del ámbito escolar.
Un escenario en el que convergen la convivencia sana y adecuada, que debe basarse en el reconocimiento de la dignidad de los otros, con una serie de características y conductas que permiten mantener unas relaciones interpersonales idóneas.
Es natural que esta interacción que implica a dos o más personas (con características, comportamientos y conductas distintas) esté sujeta a cambios incesantes.
Por ello, es necesario que se constituyan normas, en las que se pondere el respeto y la tolerancia (por igual) a la diferencia y el consenso, considerando ámbitos cognitivos, sociales y emocionales.
Establecer las reglas de juego debe estimar tanto los derechos como los deberes de todos con una visión de igualdad.
Además, deben integrar las estrategias para la resolución de conflictos (no a fin de evitarlos sino de solucionarlos), convirtiéndolos en una oportunidad que contribuya a un continuo aprendizaje y crecimiento.
Según Sindy Quintero, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, el entorno escolar es muy importante para niños y jóvenes, pues es el primer escenario al que se enfrentan y donde se relacionan con personas distintas a los miembros de la familia.
Es en este contexto donde se empiezan a construir los elementos de su desarrollo como la personalidad, la identidad y el desarrollo de las habilidades para ser personas autónomas, con capacidad de tomar decisiones y de resolver conflictos.
“Cuando el entorno escolar resulta amenazante no sólo disminuye el rendimiento académico, sino la interacción con los padres. La comunicación se puede quebrantar y el niño empieza a sentirse diferente, con sensación de no encajar y de ser insuficiente, favoreciendo la aparición de trastornos ansiosos y/o depresivos”, resalta Sindy Quintero, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica,
A ello responde la importancia que tiene la convivencia escolar y el trabajo articulado que se debe tener en la formación de valores como: empatía, escucha activa, trabajo en equipo, conciliación, tolerancia, entre otros factores.
Elementos que ayudan a la prevención de conductas de riesgo, consolidando la capacidad para la toma de decisiones reflexivas y asertivas.
De acuerdo con Sindy Quintero, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, son varios los beneficios que tiene el trabajo de una convivencia escolar positiva en la formación de niños y jóvenes.
Las buenas relaciones en un ambiente de seguridad y armonía además de potenciar diferentes habilidades que permiten:
• Facilitar los procesos de aprendizaje.
• Fortalecer la autoestima.
• Desarrollar la confianza en sí mismo.
• Mejorar la expresión no sólo verbal sino emocional, entre más se interactúa más se aprende.
• Fomentar el respeto de las opiniones y emociones de los demás.
• Identificar las diferencias y crear las estrategias propias de afrontamiento.
• Favorecer el sano desarrollo de la personalidad.
En la construcción de una convivencia escolar positiva es clave la participación de quienes hacen parte del entorno del niño.
De esta manera, según Sindy Quintero, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, tanto la comunidad educativa como los padres son los grandes gestores para lograr este propósito, por medio de prácticas como:
• Establecer límites claros dentro de la convivencia mediante protocolos de atención y líneas de acción que permitan gestionar adecuadamente la convivencia escolar.
• Fortalecer el diálogo y la conversación, a partir del buen trato, la confianza y el respeto en el que se tenga en cuenta las opiniones de todos.
• Promocionar mediante diversas actividades la convivencia escolar, en la que se promueva la importancia del buen trato.
• Tener una orientación escolar adecuada y amigable, que trabaja en sincronía en pro de mejorar la convivencia.
• Orientar no solo a los estudiantes sino a los padres de familia en la resolución de conflictos desde las instituciones educativas.
• Fomentar una comunicación fluida y constante entre el centro educativo y el padre de familia.
En definitiva, el llamado es a los padres de familia a estar presentes en la educación de sus hijos, entendiendo que la responsabilidad de la crianza recae en gran medida en su participación como formadores.
Así mismo, Sindy Quintero, psicóloga de los Centros Médicos Colmédica, destaca que a los maestros les corresponde fortalecer el trabajo de los padres considerando al estudiante como una persona en construcción que no debe ser juzgada sino entendida.
Una formación en la que, en lugar de castigar para corregir una mala conducta, se enfoque en formar seres humanos capaces de resolver sus propios conflictos.
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