Cali, junio 5 de 2026. Actualizado: viernes, junio 5, 2026 22:18
La computación cuántica está cada vez más cerca de transformar nuestra capacidad para resolver problemas complejos que la inteligencia artificial clásica no puede gestionar eficientemente.
Google Quantum AI ha revelado, a través de un nuevo experimento publicado en la revista Nature, un método que permite medir un tipo especial de correlación cuántica —los correladores fuera de orden en el tiempo, conocidos como OTOCs— que muestran una ventaja cuántica verificable.
Este avance no solo confirma la superioridad de la computación cuántica en tareas específicas, sino que también abre la puerta a aplicaciones prácticas, como el aprendizaje de Hamiltonianos, para mejorar la comprensión de la estructura molecular mediante resonancia magnética nuclear (RMN).
La computación cuántica utiliza qubits en lugar de bits tradicionales para procesar información. Estos qubits pueden estar en múltiples estados a la vez, lo que permite simular fenómenos cuánticos muy complejos que los computadores clásicos no pueden manejar debido a la enorme cantidad de cálculos necesarios.
Pero hasta ahora, demostrar que estos computadores cuánticos pueden hacer algo realmente útil y verificable —más allá de simples muestras aleatorias— ha sido un gran desafío.
Con su nuevo algoritmo llamado Quantum Echoes, Google logró medir con éxito el OTOC, una fórmula que revela cómo el caos cuántico se propaga y evoluciona en un sistema.
Imagine que los qubits son pequeños relojes que avanzan y retroceden en el tiempo, afectados por pequeñas “perturbaciones” que hacen que el sistema se descontrole, parecido al “efecto mariposa” en la meteorología: un pequeño cambio puede provocar un resultado completamente diferente.
Lo innovador aquí es que miden cómo estas perturbaciones afectan el sistema al seguir su evolución: primero hacia adelante, luego hacia atrás, y observando la interferencia de este proceso, llamada interferencia multipartícula.
Con esta técnica, consiguieron amplificar y verificar señales cuánticas que son imposibles de reproducir o simular en computadoras clásicas actuales sin invertir años de cálculo.
Esta ventaja cuántica verificable tiene implicaciones enormes, especialmente en el campo de la inteligencia artificial.
La capacidad de simular con precisión procesos cuánticos complejos permitirá desarrollar modelos más profundos y precisos para problemas que hoy parecen inabordables, como mejorar el diseño de nuevos materiales, medicamentos o baterías.
Por ejemplo, usando sistemas naturales que obedecen a las mismas leyes cuánticas (como ciertas moléculas estudiadas con RMN), los investigadores pueden usar estos algoritmos para “aprender” con mayor precisión la estructura molecular en base a sus señales reales.
Esto representa un acercamiento revolucionario para aplicaciones en salud, energía y ciencia de materiales, donde la IA tradicional enfrenta límites debido a la complejidad de los datos.
Este logro fue posible gracias a la colaboración entre Google Quantum AI, DeepMind y académicos de prestigiosas universidades, combinando esfuerzos para empujar los límites tecnológicos y científicos.
Aunque la computación cuántica aún está en sus primeros pasos para usos prácticos masivos, este avance marca un hito que impulsa la transformación digital y la innovación científica.
Esta nota fue generada 100% con IA. La fuente fue aprobada por Diario Occidente y el contenido final fue revisado por un miembro del equipo de redacción.

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