Cali, agosto 6 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 6, 2026 18:52
Una revisión Cochrane que reunió 18 ensayos clínicos con 1.368 participantes concluye que el ejercicio produce pequeñas mejorías en el dolor y la capacidad funcional de la artrosis de cadera, pero que esas ganancias medias podrían no ser suficientes para que las personas las perciban en su día a día.
La mayor parte de los participantes eran mujeres (63%) y tenían entre 53 y 74 años, por lo que los resultados pueden no aplicarse por igual a personas más jóvenes.
Según los autores, en comparación con no recibir tratamiento o con la atención habitual, el ejercicio probablemente reduce el dolor en aproximadamente 7 puntos sobre una escala de 100; sin embargo, expertos acostumbran a considerar que hacen falta al menos 12 puntos para que la diferencia sea notoria para el paciente.
La capacidad física mostró un patrón similar y la calidad de vida presentó apenas cambios apreciables. Los programas evaluados variaron mucho en duración (2 a 52 semanas) y en tipo de ejercicio, desde entrenamiento de fuerza y aeróbico hasta técnicas cuerpo-mente.
La calidad de la evidencia también es limitada: muchos ensayos fueron pequeños, no ocultaron el tratamiento asignado y se basaron en medidas autoinformadas, lo que puede sesgar los resultados.
Además, cuando el ejercicio se comparó con un placebo o tratamiento simulado la solidez de la evidencia disminuyó, y añadir ejercicio a otras terapias no mostró beneficios adicionales claros.
Las autoras de la revisión, de la Universidad de Sydney y la Universidad de Melbourne, subrayan que estos hallazgos no invalidan la recomendación del ejercicio como intervención de primera línea para la artrosis de cadera, pero sí llaman a ser sinceros con los pacientes sobre la magnitud media del beneficio.
También piden ensayos más grandes y mejor diseñados para identificar qué tipos de ejercicio funcionan, para quiénes y en qué condiciones.
Los investigadores recuerdan además que el ejercicio aporta beneficios generales para la salud, es económico y tiene bajo riesgo de efectos adversos, por lo que sigue siendo una opción valiosa dentro de un plan de atención global.
Para pacientes y profesionales, la recomendación práctica es mantener expectativas realistas y buscar orientación profesional individualizada; al mismo tiempo, la comunidad científica debe avanzar con estudios que aclaren el impacto real del ejercicio en la artrosis de cadera.
Este artículo fue generada con IA, a partir de información del Servicio de Información y Noticias Científicas, SINC. El contenido final fue revisado por un miembro del equipo de redacción del Diario Occidente.
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