Cali, mayo 16 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 15, 2026 21:46
Las contraseñas han sido durante décadas la llave de acceso a servicios digitales, desde el correo electrónico hasta la banca en línea, sin embargo, informes de ciberseguridad indican que el 81% de las filtraciones de datos se deben a contraseñas débiles o robadas. Por ello, saber cómo crear contraseñas seguras es esencial para proteger tu información personal y financiera.
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Las contraseñas son el método de autenticación más usado en el mundo. A pesar de los avances en biometría, siguen siendo universales por su bajo costo y facilidad.
Microsoft reportó en 2022 que el 90% de los inicios de sesión aún dependen de contraseñas tradicionales.
Además, permiten el acceso remoto desde cualquier dispositivo sin necesidad de hardware adicional. Sin embargo, su efectividad depende totalmente de la complejidad y de los hábitos de seguridad de los usuarios.
Existen diferentes categorías de contraseñas, algunas más vulnerables que otras:
Un estudio de NordPass (2023) reveló que las contraseñas más usadas globalmente siguen siendo “123456” y “qwerty”, ambas crackeables en segundos.
Los ciberdelincuentes emplean múltiples técnicas:
Ataques de fuerza bruta: prueban millones de combinaciones hasta dar con la correcta.
Engañan con correos o páginas falsas para robar credenciales.
Registran lo que el usuario escribe en su teclado.
Atacan plataformas y venden las contraseñas en la dark web.
Según IBM Security (2023), el costo promedio de una filtración de datos alcanzó 4,45 millones de dólares, siendo las contraseñas débiles un factor recurrente.
La Agencia de Ciberseguridad de la Unión Europea (ENISA) recomienda la combinación de autenticación multifactor con contraseñas fuertes para reforzar la protección.
En caso de sospechar robo de credenciales, los expertos sugieren: cambiar inmediatamente la contraseña, habilitar doble autenticación y revisar accesos recientes.
También se recomienda contactar al servicio afectado y monitorear movimientos bancarios si la información robada estaba vinculada a cuentas financieras.
Una contraseña larga, con al menos 12 caracteres, mezclando letras, números y símbolos, o una frase de paso compleja.
No del todo. Los navegadores pueden ser vulnerables. Se recomienda un gestor de contraseñas dedicado.
Cada 3 a 6 meses, especialmente si se trata de servicios críticos como correo, redes sociales o banca en línea.
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