Cali, mayo 7 de 2026. Actualizado: miércoles, mayo 6, 2026 20:46
En el marco de la creciente conciencia ciudadana sobre el bienestar animal, es prioritario consolidar acciones dirigidas al cuidado integral de los animales rescatados.
Las cifras recientes de centros de bienestar y refugios en Colombia demuestran que, al cierre del 2025, aproximadamente el 12% de los perros y gatos de la calle han sido rescatados y atendidos por organizaciones o programas municipales, una muestra del esfuerzo colectivo por brindarles una segunda oportunidad de vida.
La protección de estos seres sensibles no se limita a ofrecer un techo o alimento. Las intervenciones preventivas, como la vacunación, la desparasitación y los chequeos veterinarios, son fundamentales para asegurar una vida saludable, digna y con posibilidades reales de adopción responsable.
“El compromiso con la salud y el bienestar de los animales rescatados no solo transforma sus vidas, sino que también refuerza el tejido social de las comunidades. Adoptar prácticas sanitarias integrales, tales como la vacunación, desparasitación interna y externa, así como visitas al Médico Veterinario, es un paso decisivo hacia una sociedad más ética, saludable e incluyente para todos los seres que comparten nuestros entornos”, explicó Dadilde Carvajal, médica veterinaria y gerente técnica de la unidad de animales de compañía en MSD Salud Animal en Colombia.
Mantener un plan de vacunación completo es esencial para proteger a los animales rescatados contra enfermedades prevenibles como moquillo, parvovirosis, Rabia y leptospirosis, y otras patologías altamente contagiosas.
La vacunación debe iniciarse apenas el animal esté lo suficientemente fuerte para tolerarla, respetando los protocolos establecidos por el médico veterinario, y completarse con refuerzos según el calendario recomendado.
El Ministerio de Salud de Colombia promueve estas prácticas como parte de la prevención de zoonosis y la salud pública.
La desparasitación regular protege tanto al animal como a su entorno de parásitos internos (lombrices) y externos (garrapatas y pulgas), que pueden causar anemia, dermatitis, malnutrición o incluso poner en riesgo la vida del animal.
Un desparasitante bien administrado no solo mejora la salud, sino que también favorece la recuperación de energía y apetito, aspectos críticos en animales que han pasado por situaciones de abandono o maltrato.
Realizar este tipo de medidas con tratamiento de hasta un año de protección brinda bienestar a las mascotas y a los integrantes de la familia.
Realizar chequeos veterinarios periódicos, al menos dos veces al año, permite detectar a tiempo posibles condiciones médicas que no son visibles a simple vista: problemas dentales, cardiacos, infecciones o lesiones antiguas.
Estos exámenes iniciales y de seguimiento ayudan a determinar tratamientos específicos y a garantizar que el animal esté apto para ser socializado y, eventualmente, adoptado.
Además, los veterinarios orientan sobre nutrición, conducta y prevención de enfermedades crónicas.
Promover que los animales rescatados sean esterilizados según su edad y condición es una medida que contribuye de manera significativa al control de la población animal.
Este procedimiento no solo evita el abandono, sino que también reduce comportamientos asociados al celo y ciertos riesgos de salud a largo plazo. La vinculación de campañas masivas de esterilización con procesos de vacunación y desparasitación, potencia los resultados sanitarios.
Fomentar la educación continua en tenencia responsable fortalece el vínculo entre el animal y su cuidador de forma sostenible.
Esto incluye enseñar a las familias adoptantes sobre la importancia de adherirse a las visitas veterinarias, cumplir con calendarios de vacunación y desparasitación, entender señales de enfermedad y respetar las necesidades físicas y emocionales del animal.
La tenencia responsable de mascotas es el pilar para construir comunidades más compasivas y respetuosas con la vida animal.
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