Cali, julio 7 de 2026. Actualizado: martes, julio 7, 2026 17:25
Luis Ángel Muñoz Zúñiga
Especial Diario Occidente
Jesús María Mina es pionero y digno representante afrodescendiente en la actuación, como igualmente, comprometido formador de juventudes en el arte dramático. Hizo parte de los primeros elencos del Grupo Esquila Latina, que fundó y dirige desde hace cuatro décadas Orlando Cajamarca. Debutó en “El enmaletado” y tras ganarse los aplausos del público y el reconocimiento de su director, se acreditó más papeles en otras piezas teatrales: “El escorial”, “Encarnación”, “Joselito Buscalavida”, “Los pecados del capital”, “El príncipe extraviado”, entre otras. Cumplido su ciclo en Esquina Latina, se integró al TEC, bajo la dirección del maestro Enrique Buenaventura, participando en las obras: “El maravilloso viaje de la mentira y la verdad”, “La estación”, “Proyecto Piloto” y “Crónica”.
Es Licenciado en Literatura y con Maestría en Filosofía de la Universidad del Valle, especialista en Educación de Adultos del Centro Regional para la Educación de Adultos CREFAL de México. Es autor de diversos cuentos y libretos: “Cuentos, poemas e impresiones mexicanas”, “Mi último aliento” y “Se quema el infierno”. Ejerció la docencia en el Instituto Popular de Cultura, en la Facultad de Teatro del Instituto Departamental de Bellas Artes y en la Universidad del Valle, sede de Zarzal. Ha sido ponente invitado en eventos internacionales.
Vocación artística
La vocación teatral de Jesús María Mina se forjó al participar en los grupos liderados por la Juventudes Trabajadoras Colombianas. “A finales de los años setenta gané el reconocimiento de mejor actor en un encuentro nacional de juventudes en Bogotá, cuyos jurados fueron Santiago García y Carlos José Reyes. Era una obra muy particular de cuatro cuadros cotidianos, tal como fue anunciada en el programa”. Decidió lanzarse a las tablas cuando presenció la obra “El nacimiento del Juglar” de Darío Fo, en una función interpretada por Esquina Latina. “Me decidí por el teatro al ver esa obra en la que el humor y la risa era el principal elemento para hablar de la realidad. Orlando Cajamarca representó a un personaje que le sacaba carcajadas a los momentos más difíciles hasta reventarlos y así convertirlos en un terreno abonado para su propia vida”.
Pero “Chucho” Mina, como empezó a ser reconocido en el mundo artístico, no sólo ha trasegado en la actuación, el trabajo comunitario cultural y la música también fueron otras de sus pasiones. “Participé en grupos juveniles barriales que impulsaban actividades culturales en las parroquias y sedes comunales y fundaba bibliotecas populares. Aprendí a hacer máscaras y construir instrumentos. Algunos años me dediqué a la percusión y al clarinete en agrupaciones de música folclórica tradicional, acompañantes de las danzas”.
Convicciones personales
La experiencia docente le permite a “Chucho” Mina tener sus convicciones frente a la educación artística. “Como profesor he tenido la oportunidad de reflexionar la relación teatro y educación. En Colombia lo teatral apenas trata de escalonar los niveles superiores en el sistema educativo. No contamos con programas de doctorado, que cierren la brecha académica formativa e investigativa”. Además de ser un convencido de su vocación, siempre reafirma su valor sociocultural. “El arte, como relato de mundo funciona como una analogía de lo que acontece. Lo cotidiano y lo vivencial se transforman en imágenes artísticas que nos sorprenden, provocan y preguntan por lo que somos. Cali y nuestra región tienen la fortuna de contar con grupos y personas, que viven y hacen vivir el teatro, eso motiva su continuidad a pesar de las circunstancias políticas y los tiempos de la pandemia. Con el confinamiento el teatro demostró las potencialidades”.
Animador de actores
Nuestro invitado a la página Cultura del Diario Occidente, “Chuco” Mina, quien nació hace 59 años en Candelaria (Valle), desde niño se radicó en Cali, estudió su bachillerato en Santa Librada, 1977-1982, se profesionalizó en dramaturgia y fue actor de dos importantes grupos de teatro de nuestra ciudad, es un convencido de que los artistas no se dejarán derrotar a pesar que la pandemia del Covid-19 hace cerrar las salas y arrinconó sus espectáculos. “Nos enamoramos del teatro porque nos dimos cuenta que con él podemos narrar el país. Sí, es cierto que este es un momento difícil en el que se notan los vacíos de políticas a largo plazo para incentivar y fortalecer al teatro, pero quienes lo practican, continuarán portando la antorcha flameante de una actividad que se ha convertido en su forma de vida. Sabemos que el arte es un invento humano, pero a la vez, comprendemos que él inspira nuestra invención. Un invento que es capaz de inventar a su inventor”.
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