Cali, agosto 14 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 13, 2026 22:16
Gustavo Álvarez Gardeazábal presenta su nuevo libro, Las Guerras de Tuluá, este sábado 27 de octubre en la Feria del Libro de Cali, donde participará en un conversatorio en el stand El Valle y sus letras. El escritor habló con el Diario Occidente.
¿Por qué ha dedicado tanto de su obra a escribir sobre la violencia?
Uno puede escribir novelas sobre lo que se imagina o sobre lo que ha vivido. Yo combino lo uno y lo otro con el tema más palpitante de los últimos 70 años en Colombia.
Estoy seguro que mis libros serán el testimonio de un periodo histórico. Vea no mas a “Cóndores”.
Al leer Las guerras de Tuluá es inevitable recordar su obra cumbre, Cóndores no entierran todos los días, ¿en qué se parecen y en qué se diferencian?
El espacio es el mismo: Tuluá. Pero en este libro no hay ni una mención al “Cóndor” ni a sus pájaros.
Tal vez así se entienda que no fueron un fenómeno aislado y que hacen parte de un proceso evolutivo que se ha vivido en Tuluá y en muchas otras partes de Colombia, que no ha tenido novelista
¿Los relatos de Las guerras de Tuluá podrían ser los relatos de cualquier ciudad colombiana o Tuluá está por encima del promedio de violencia del país?
Si se toma un largo periodo, desde la batalla de Los Chancos hasta hoy, Tuluá puede estar en uno de los más altos índices per cápita y por décadas.
Pero lo que hemos vivido en Tuluá y que yo cuento en este libro, lo hemos vivido en algún momento, o en todos los momentos no solo en pueblos de Colombia. Mi narración es muy parroquial, tal vez por ello su universalidad.
Sus obras siempre han tenido como escenario a Tuluá, pero esta vez el nombre de su ciudad está en el título del libro, ¿cómo ha hecho para relatos inspirados en hechos tan locales trasciendan fronteras?
Quienes nacimos bajo el remolino que ocasionó Cien años de Soledad no podíamos usar un pueblo imaginario, con Macondo teníamos.
Había que usar la realidad, y como he sido un provinciano fututo, que me especialicé en contar esa realidad pueblerina, Tuluá, 50 años después del huracán de García Márquez, cobra sitio en la literatura nacional.
El libro tiene el tono de una gran investigación histórica y al mismo tiempo aires de ficción, ¿qué tanto hay de lo uno y de lo otro?
Hay años de estar oyendo la tradición oral tulueña, otros más de investigación, de lectura de expedientes (como los de los juicios a los soldados de la primera masacre de Barragán y los de los paracos por la segunda masacre, que se narran allí) y un poconón de imaginación.
Varias veces ha dicho que no va a escribir más, y para fortuna de sus lectores no lo ha cumplido, ¿que lo hace seguir?
Aunque muchas veces también he repetido que no me arrepiento de ninguno de mis errores, no hay la menor duda que cuando dije no más, también me equivoqué.
¿Hasta cuando va a seguir dando guerra?
Lo he pensado muchas veces. ¿Hasta cuándo vale la pena seguir advirtiendo, seguir anunciando lo que se viene, si no me creen, me minimizan como novelista, se burlan de mi porque me adelanto o me desvirtúan los homófobos ?
Habla mucho en sus obras, y Las guerras de Tuluá no es la excepción, de la cultura “chísmica” de Tuluá, ¿también los tulueños son más chismosos que el promedio nacional?
Después de mucho dar vueltas, de oír una y otra versión de los mismos cuentos en distintas partes del país, creo que los tulueños somos especiales en la materia.
Si usted va a una fiesta y oye algún grupo riéndose a carcajadas de vez en cuando mientras paran bolas al que habla y ese que habla se concatena con lo que los otros dicen sin hacer pausa, de fijo son tulueños. Siempre tenemos el dato que falta o nos lo inventamos, como hago yo en mis libros. Por eso estoy escribiendo mis memorias noveladas, para poder exagerar o reducir la realidad que me ha tocado vivir.
Cali
A propósito de violencia, por estos días usted ha escrito mucho de la situación de inseguridad que vive Cali, ¿por qué cree que esta ciudad no ha podido superar sus “guerras”?
El problema de seguridad en Cali es que nunca le ha declarado la guerra a los bandidos. Jamás han pretendido coger el rábano por las hojas.
Siempre son pañitos de agua tibia, estudios de Cisalva, teorías del policía, etc. La zozobra de Cali se acaba cuando haya un alcalde con pantalones que no se deje mamar gallo de la Policía y del Ejército, y que se le pare a los hampones en la raya.
Destacado:
El conversatorio de Gustavo Álvarez Gardeazábal con Leonardo Medina y Edgar Collazos será a las 5:00 de la tarde en la Feria del Libro, en el Bulevar del Río. Habrá firma de libros.
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