Cali, abril 3 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 1, 2026 21:04
En las entrañas de Bahía Málaga se encuentra el archipiélago de La Plata.
Allí, además de la riqueza natural que alberga la región Pacífica, vive una comunidad que lucha por salir adelante, conservando sus tradiciones y ancestralidad, la cual recibe a los turistas y visitantes con los brazos abiertos y mucha hospitalidad.
Aunque a finales de enero pasado, el Consejo Comunitario de La Plata denunció la incursión de un grupo armado ilegal en esta zona, la comunidad se mantiene firme en este territorio ancestral, haciendo resistencia y desarrollando importantes proyectos como el ecoturismo.
Saúl Valencia, representante legal del Consejo Comunitario de La Plata, recuerda que “esa paz y esa tranquilidad se vio interrumpida en el territorio el 22 de enero de este año cuando tuvimos injerencia de grupos al margen de la Ley. Somos un territorio que queremos estar en paz, libres del conflicto. Este es uno de los pocos territorios donde la comunidad hace resistencia para estar tranquilos”.
El sentimiento de Valencia es el mismo en todo el Consejo Comunitario, donde todos se esfuerzan, desde el más pequeño, por hacer de La Plata, un paraíso.
Como se recordará, la Defensoría del Pueblo generó una alerta temprana en esta zona del Pacífico a raíz de la incursión, pero estas comunidades se mantienen firmes en su territorio y se hayan dispuestas a seguir trabajando no sólo por conservar el medio ambiente, sino por hacer emprendimientos en ecoturismo y etnoturismo, como parte de sus ingresos económicos en esta apartada región.
Los habitantes del Consejo Comunitario de La Plata luchan por mantener sus tradiciones, por conservar el medio ambiente y por hacer del ecoturismo una de sus más importantes iniciativas y fuentes de ingresos.
La Plata está conformado por cuatro veredas: dos en el continente que son Mirador y La Sierpe; y La Plata y Mangaña que están en la zona más baja.
Saúl Valencia recordó que hace algunas semanas fueron visitados por una comisión humanitaria para brindarles garantías a la comunidad luego de la incursión para que siga ejerciendo su gobierno propio.
“Estamos en el marco de la Ley 70 de 1973, somos un territorio étnico de 210 familias, cuatro comunidades. La comunidad de La Sierpe, que recibe aproximadamente 18 mil visitantes en temporada de avistamiento de ballenas, es un territorio ya titulado y la tenemos en una estrategia de conservación”.
Incluso quienes antes talaban ahora están sembrando y la comunidad tiene un vivero para reforestar y han contrado con el apoyo de la CVC para la siembra de varias hectáreas de manglares.
Sin embargo, todavía hay familias de la comunidad que viven de la deforestación, por lo que proyectos como la Ruta de la Piangua y el ecoturismo, adelantados por la misma comunidad, han sido vitales para evitar este tipo de prácticas.
Miller Valencia Díaz, otro de los representantes de la comunidad, manifiesta que “la gente no se dedica a la deforestación porque quiere sino por necesidad, para poder llevar el sustento a su familia. Aquí en La Plata teníamos aproximadamente entre cien y 150 familias dedicadas a la madera, pero hemos hecho un trabajo para que se ocupen de otros oficios y ya hay sólo 25 familias que todavía lo hacen”.
Pero la lucha por la conservación y el respeto por sus tradiciones ha sido una lucha frecuente indicó Hoover Carabalí, quien explicó que este territorio tiene 51 mil hectáreas históricamente de ocupación, solamente tenemos 38 mil tituladas, faltan doce mil hectáreas por titular. Allí hay un debate. Pero el mayor esfuerzo que hemos hecho en los últimos 25 años de lo que existimos como Consejo Comunitario es tratar de conservar el territorio y generar convivencia, vida y tranquilidad, ha sido lo máximo que hemos hecho”.
El hermano mayor como lo llaman en la comunidad, afirma que “hay un debate jurídico por resolver esas doce mil hectáreas de territorio ancestral que nos faltan por titular y mejorar las condiciones de atención de los visitantes, no ha sido fácil, pero ahí vamos”.
Carabalí reiteró que “este un territorio de paz y de tranquilidad, en el que a pesar que hay algunos analfabetas, siempre hay un compromiso por conservar y generar vida y tranquilidad, estamos en un territorio de vida y tranquilidad”.
Por eso, indicó el residente de La Plata “a pesar de que somos parte de la periferia de Colombia, hemos luchado porque haya paz y convivencia y sobre todo que los muchachos crezcan en paz. Estamos tratando de hacerlo mejor porque hay un esfuerzo comunitario”.
Uno de los de los retos que se ha trazado la comunidad de La Plata es impulsar el ecoturismo y el etnoturismo a través de la Asociación Comunitaria Bahía Málaga “Ecomanglar” conformada cienpor ciento por habitantes del consejo comunitario.
Según critican las comunidades, durante la temporada de las ballenas jorobadas, ven pasar las lanchas y los turistas y estas visitas no les generan beneficios a ellos como residentes, por eso decidieron ellos mismos emprender.
Tampoco les representan económicamente nada las visitas a La Sierpe, que hace parte del Consejo Comunitario de La Plata.
Desde el 2018 “Ecomanglar” viene realizando diversas actividades ecoturísticos compitiendo con las grandes empresas turísticas, haciendo avistamiento de ballenas y aves, visitas y recorridos por senderos ecológicos, recorridos por los manglares, visita a La Sierpe.
Pero la actividad que más ha atraído la atención de quienes se interesan por vivir una experiencia al lado de los nativos es la llamada “Ruta de la piangua”.
Esta es desarrollada por la Asociación de Mujeres de La Plata, que dividen la actividad en dos partes: ecoturismo y etnoturismo.
La primera parte consiste en montarse en la canoa, remar por sus propios medio hasta el manglar, conocer este ecosistema y pescar piangua.
El etnoturismo se divide en dos fases, una de ellas es la parte culinaria, en la que los visitantes llegan con el producto de su pesca a la cocina y ayudan a preparar un plato, en compañía de las cocineras, bien sea seviche, sudado de piangua, entre otros; y la segunda fase es ya la degustación del plato típico del Pacífico.
La “Ruta de la piangua” es acompañada por las mujeres piangueras de La Plata, entre ellas Aura Nelly conocida como “La Ñata”, Rosa y a la tía Flor, integrantes de la Asociación de Mujeres.
Esta ruta, según indica Aura Nelly, nace a través de un proceso de conservación que encabezan las mujeres piangueras.
La joven emprendedora es una de las que acompaña a los visitantes y les enseña a capturar la piangua, que permanece oculta en las raíces de los manglares.
Para eso las guías advierten, hay que llenarse la ropa de lodo y tener paciencia.
Como ella muchas mujeres de La Plata han aprendido a conservar también la piangua con el fin de evitar su sobreexplotación, incluso tienen un pianguómetro con el que miden el tamaño de este molusco para determinar cuál deben regresar a su ecosistema y cuál pueden llevar con ellas.
Al comienzo de la pesca del molusco, dicen las mujeres piangueras, cantan y oran como algo espiritual, en respeto por la naturaleza y para que la jornada les vaya bien.
Según indica Aura Nelly son aproximadamente seis horas diarias que dedican a esta actividad, una hora de ida, otra de regreso y cuatro tratando de pescar una piangua entre los manglares, muchas veces sin pescar lo necesario para el sustento de las familias.
“La Asociación de Mujeres venimos haciendo vigilancia, conservación del manglar y la piangua, la idea es llevar la pequeña y dejar la grande” explica Aura Nelly.
Además, agrega que “el trabajo de nosotras las mujeres es muy duro, de nosotras depende el sustento de las familias”.
No sólo pescar piangua aprenden quienes hacen esta ruta, también conocen sobre la gran biodiversidad que ofrece Bahía Málaga, razón por la cual fue declarado Parque Nacional Natural.
Saúl Valencia es un gran conocedor de esa biodiversidad, e indica que en el manglar se pueden conocer seis especies de piangua de las nueve que existen en el Pacífico.
El vocero de la comunidad indica que la piangua se venía perdiendo por la alta extracción, pero en cabeza de las mujeres piangueras se decidió conservar ese molusco garantizando de que las familias tuvieran ese disfrute y que los nietos la conserven.
La piangua tiene veda en sus tres épocas de reproducción pero la más alta es enero y febrero.
Las comunidades del Pacífico prefieren llamarle descanso porque dependen de ella y cuando se refieren a veda es no tocar.
“Por sostenibilidad, conservación y resistencia en el territorio estamos haciendo uso sostenible de los recursos pero también del territorio” afirma Valencia.
En medio de los manglares también saltan a la vista los llamados pianguil, las esponjas marinas, los cangrejos.
Y están las tradicionales ballenas jorobadas o Yubarta, que todos los años llegan a reproducirse entre los meses de junio y noviembre.
Un estudio desarrollado por las comunidades en el 2006 con la Fundación Yubarta y WWF indica que el el 25% de las ballenas Yubarta a nivel mundial nace en Bahía Málaga.
Por otra parte, las mujeres piangueras también se encargan de la limpieza de los manglares, ya que mucho microplástico es arrastrado hacia ellos.
No hay que olvidar que los manglares están en el Libro Rojo de las especies amenazadas.
En La Sierpe
Un proyecto que destaca la comunidad de Bahía Málaga es la construcción de un sendero ecológico en la zona del parque regional de La Sierpe.
Allí se encuentra una cascada de agua dulce que cae al mar según el Consejo Comunitario de La Plata, es el sitio más visitado de Bahía Málaga, que no les dejan a ellos ningún beneficio según manifiesta el Consejo Comunitario.
Por eso Valencia afirma que es necesario hacer un control para atender a esa población que llega y evitar contaminación.
El representante legal de La Plata manifiesta que”ya se presentó el proyecto a Fontur para su aprobación, el cual tiene un costo de $7 mil millones, para construir un sendero en la zona, estamos a la espera de su aprobación”.
Miller Valencia explica que “con la cascada de La Sierpe se tratar de organizar un sendero donde podamos tener un control de cada una de las personas o el visitante que llega pueda seguir apostándole a la conservación de ese sitio”.
El residente de la Plata indica que la idea es regular la entrada a esa cascada y tener un bono para que los recursos naturales del territorio se mantengan
“Uno de los lugares más visitados del consejo comunitario de La Plata es la Sierpe y no tiene un beneficio para la cantidad de visitantes, además los visitantes dejan mucha basura” afirma.
La idea con esta iniciativa es construir un sendero que bordee la cascada para tener acceso a la las 24 horas a la zona.

El Consejo Comunitario de La Plata trabaja por conservar el medio ambiente, la paz y la tranquilidad.

Las comunidades de La Plata están abiertas a la llegada de turistas a esta región.

Las mujeres piangueras de La Plata trabajan por la conservación del molusco y los manglares y son guías ecoturísticas.

Seis especies de mangle se encuentran en Bahía Málaga y a través de ellos los turistas disfrutan de la riqueza biodiversa de esta región.

La piangua, un molusco que los visitantes aprenden a capturar entre los manglares.

Remar por Bahía Málaga es una de las experiencias que los turistas no se puede perder.

La Sierpe recibe aproximadamente 18 mil visitantes en temporada de avistamiento de ballenas.
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