La crónica de Gardeazábal

Llega la hora de cambiar de vía

Gustavo Alvarez Gardeazábal

Edgar Morin, pensador e intelectual francés, tiene 100 años pero no tiene el mas mínimo asomo de la falta de lucidez que se le achaca a los viejos y que ha llevado al gobierno colombiano a darles tratamiento ominoso a todos los que hayan cumplido 70 años.

Morin ha defendido tesis intermedias. Muy pocas veces se ha vinculado con los extremos y por el contrario mas bien se han enfrentado a él quienes le exigen un compromiso con la ideas de moda. A esa edad, nacido en 1921, Morin ha publicado a finales del año pasado un libro que puede convertirse en la biblia del inmediato futuro.

Ante la proximidad del nuevo orden mundial, el filósofo francés dice que como nunca habíamos estado tan encerrados físicamente” fuimos condenados a reflexionar sobre nuestras vidas, nuestra relación con el mundo y sobre el mundo mismo”.

Pero como el viejito es práctico y sencillo se apuntala en frases que pueden resumir pensamientos y sirven para repetir constantemente, por eso cree que el primer cambio evidente es que de ahora en adelante los oficios infravalorados en el antiguo orden, es decir aquellas profesiones dedicadas a los demás,” sean reconocidas en su grandeza, como lo han sido durante la crisis y deben seguir siéndolo”

Para Morin, las primeras evidencias de la evolución que sufrimos hacen ver que se presenta, a lo menos, una suspensión del neoliberalismo y que esa fiebre de privatizar todo, desde la salud hasta la globalización debe ponérsele coto. Pero que para poder encontrar el futuro hay que salir definitivamente del neoliberalismo y reformar el Estado a través de una metamorfosis.

Advierte eso si, que las herramientas digitales son a la vez instrumentos de libertad y de esclavización pero que es por ellas que nos enteramos que este mundo está en crisis y que de ella saldremos con una política del humanismo regenerado que haría la simbiosis de las distintas civilizaciones y, como tal iremos a rechazar al humanismo tradicional que casi ha divinizado al hombre y lo ha convencido que podía conquistar y dominar equivocadamente la naturaleza.

En otras palabras que el estado y los ciudadanos podemos cambiar el Estado si asumimos como guía el rescate del medio ambiente y la cooperación. Ideas como esas hay muchas en un libro de solo 107 páginas (CAMBIEMOS DE VIA, editado por Paidós)que pone a pensar a todo el que lo lee.

Yo, temeroso de que la peste me llegue por mensajería, lo he leído con guantes físicos pero con la mente abierta para recomendarlo a oyentes y lectores que querrán estar listos para entender lo que se vino encima.

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