La crónica de Gardeazábal

Hidroituango habría que vaciarlo

Gustavo Álvarez Gardeazábal

La borrasca informativa de la pandemia. Los catastróficos resultados que el país exhibe. Más de 50 mil muertos. 140 mil empresas quebradas. Miles, quizás más de 500 mil empleos perdidos. Todo, unido a la desesperanza, ha llevado a que un tema tan importante como la reconstrucción de Hidroituango pasara al cuarto oscuro y nadie volviera a hablar de él.

Hasta ayer que el exgobernador Luis Pérez, quien ha publicado sendos libros sobre los errores constructivos en que se cayó en la realización de la hidroeléctrica, volvió a poner en rojo el avispero. Partiendo su análisis de la muy particular situación de que EMP en diciembre adicionó los contratos de construcción a las mismas firmas de ingeniería a las que ha demandado ante la justicia, Luis Pérez advierte que las actuaciones de la administración del alcalde Quintero en EPM llevan más bien a la contradicción permanente y no a la solución del problema.

Para él resulta más que preocupante que la ANLA no se atreva a garantizar la estabilidad de la obra ya que el diseño original se cambió abruptamente por el estallido del túnel de desviación de la presa y eso conlleva a que primero se compruebe, por batimetría, si las bases del muro siguen firmes. Pero sobre todo que los constructores deben verificarle a la ANLA si la fuerza del chorro del desaguadero cayendo siempre con violencia inaudita en el mismo punto por más de 3 años no ha hecho algún hueco mayúsculo que haya ido debilitando también la base.

Lo más grave sin embargo para Luis Pérez es que las captaciones 3 y 4 a la casa de máquinas tienen tapones de concreto y para que la hidroeléctrica entre en funcionamiento tendrían que ser demolidos de una manera subacuática. Para él y para los constructores, este acto es una faena de alta ingeniería con muchos riesgos y sin seguridad de éxito. Sería una obra como para los antioqueños de otras épocas, mucho mas verracos que los de ahora, puesto que no tiene antecedentes a nivel mundial.

Desembalsar entonces la presa para corregir todas las fallas podría ser la solución, pero es tan riesgoso como seguir intentando la reconstrucción con todas las difíciles circunstancias que el exgobernador describe en detalle.

En otras palabras, los que vemos los toros desde la barrera creemos que lo de Hidroituango no parece encontrar salida todavía y con los lios legales kafkianos que el gobierno de Quintero ha construido con sus demandas, si que menos.

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