Gustavo Álvarez Gardeazábal

La crónica de Gardeazábal

Encuesta degradante

Gustavo Álvarez Gardeazábal

El Centro Democrático, el partido piramidal de Alvaro Uribe, dice haber realizado una encuesta para escoger como su candidato presidencial a Oscar Iván Zuluaga. Independiente de que Oscar Iván sea el más apropiado o apenas una llanta de repuesto para cambiar a mitad de camino. O que haya sido un muy buen administrador de sus bienes privados y un ministro de Hacienda responsable y sobre todo sereno. O que tenga cara de músico viejo de fonda campesina o que le falte verraquera para enfrentar a un candidato de las campanillas y habilidades como Petro, poco importaría si quien lo hubiera escogido fuera el propio expresidente Uribe.

Pero como la increíble pero muy cierta flojera del señor del Ubérrimo lo ha llevado a hacer creer a sus partidarios y al país que las determinaciones en el Centro Democrático no las toma él sino los alfiles que lo rodean, por segunda vez repitieron la farsa de dizque hacer una encuesta para seleccionar candidato y allí fue proclamado Oscar Iván.

Mirando en detalle, con algunos cordiales amigos uribistas la mencionada encuesta, nos encontramos con unas perlas que donde se reconozcan pueden hacer derrumbar el montaje shakesperiano de la consulta. Solo se interrogaron a 2.825 personas a las cuales se les segregó maquiavélica , racista y machísticamente en hombres( 58%),mujeres( 38%) lgtbi (3%) y 6% en los llamados “no especificados” que bien podrían ser asexuados.

Y aunque se suponía que fuera representativa de la realidad electoral del partido de Uribe, el 22% de los entrevistados eran de Bogotá, el 15 % de Antioquia y, oh sorpresa, el 9 % de Arauca, en donde según el Censo Nacional no viven 300 mil habitantes.

Por supuesto en la ficha técnica del desconocido Grupo Kriterion que la desarrolló no se garantiza que los menos de 3.000 entrevistados eran uribistas o aseguraron que iban a votar por el Centro Democrático. En otras palabras, la farsa se representa en toda la magnitud y en todo detalle y aunque cada partido escoge su metodología, Colombia no puede ser probablemente gobernada por quien haya sido seleccionado como candidato usando esta técnica irritante cuando no sinvergüenza.

Todavía hay tiempo de corregir. Aun se puede plantear una coalición que acabe la polarización nacional como cuando Lleras y Laureano o que busquen democráticamente el triunfo convenciendo, no imponiéndolo. La palabra, por supuesto,la tiene Uribe, no los desconocidos y despreciados militantes del Centro Democrático.

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