Cali, febrero 13 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 12, 2026 21:15
Ojalá la participación de la Universidad del Valle en el nuevo rumbo que se le busca dar al Hospital Departamental permita sacar al centro asistencial de la crisis financiera y administrativa en la que fue sumido por el manejo político que se le ha dado a tan importante institución.
Si bien es cierto que, al igual que la mayoría de los hospitales públicos colombianos, el Universitario del Valle se ha visto afectado por los retrasos en los pagos de las EPS, el manejo político que se le ha dado en los últimos años lo convirtió en un fortín electoral y lo alejó del criterio científico y social que debe ser su razón de ser.
De nada serviría que se cancelaran los $114 mil millones que en general se le adeudan al hospital si no se cambia el criterio con el que ha sido manejado en los últimos años; para nadie es un secreto que la salud es uno de los grandes negocios de la politiquería, y al ser el HUV el centro asistencial público más grande de todo el suroccidente colombiano, es un gran atractivo para quienes ven en los recursos del Estado una oportunidad para enriquecerse a partir de negociados.
Por eso, además de los cambios en la dirección y en otras áreas, es necesario que haya un acompañamiento permanente al hospital para que se ejerza una veeduría que permita erradicar la corrupción, que es la gran enfermedad que aqueja el centro asistencial.
Si bien es muy grave que cualquier entidad pública se entregue como premio de campaña a un grupo político, más grave es que se haga con aquellas que, como el Hospital Departamental, tienen que ver con la atención de la gente más necesitada; por eso, para rescatarlo, el gobernador Ubeimar Delgado y el nuevo director, Jaime Rubiano, deben aplicar el único remedio que podría aliviar la situación del HUV: despolitizarlo.
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