Cali, enero 13 de 2026. Actualizado: martes, enero 13, 2026 20:18
Los problemas estructurales que dieron origen al paro nacional agrario, que no ha finalizado, como se quiere mostrar desde algunos sectores, no se resuelven cambiando funcionarios. La renuncia de los ministros, secretarios y directores de los entes descentralizados de la Nación obedece a una estrategia para lavar la manchada imagen del presidente Juan Manuel Santos, pero no es garantía de corrección de los profundos problemas que propiciaron la movilización campesina.
Las causas del paro agrario no se pueden reducir a una coyuntura. Si el ministro de Agricultura, Francisco Estupiñán, lleva menos de cuatro meses al frente de esta cartera, no se le puede responsabilizar de la crisis del campo, que lleva años. Reemplazar a este funcionario, quien llegó al Gobierno a lidiar un problema que él no creó, no sería más que una medida efectista para tratar de crear la sensación de que se están haciendo cambios.
Es cierto que casi la totalidad del gabinete del presidente Juan Manuel Santos es distante de la comunidad y alejado de la realidad nacional, pero es reflejo del estilo de gobierno del Jefe de Estado. La responsabilidad del Mandatario en todo lo que se ha hecho y dejado de hacer en esta crisis es mayor que la de su consejo de ministros, que no ha hecho otra cosa diferente que seguir sus lineamientos.
Además de lavar la imagen de Santos, lo que busca esta crisis ministerial es utilizar la recomposición del gabinete con intenciones políticas, para darle una mayor participación a los partidos políticos y así evitar que haya una desbandada de congresistas de la unidad nacional.
Así las cosas, la crisis ministerial puede resolver los problemas políticos y electorales del Presidente de cara a la reelección, pero no los del país.
En resumen, si el presidente Santos cree que cambiando ministros solucionará la crisis del agro, está vendiendo el sofá.
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