Cali, abril 2 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 1, 2026 21:04
La historia de Óscar Figueroa es un ejemplo para tantos colombianos que esperan que las oportunidades les caigan del cielo.
Más allá de la gran alegría que representa su título para el país, el valor de la medalla alcanzada por el pesista Óscar Figueroa en Río de Janeiro está en su ejemplo, en la historia de esfuerzo y de superación que hay detrás de este momento de gloria, pues para lograr el sueño olímpico, el deportista tuvo que vencer todo tipo de dificultades, las mismas que a diario enfrentan los colombianos del común y que para muchos son excusas para no salir adelante.
Desplazado y pobre, el panorama no era muy esperanzador para Óscar Figueroa, pero con decisión, esfuerzo y disciplina se abrió camino, construyó sus propias oportunidades. Hace solo ocho meses el campeón se sometió a una cirugía de columna y superando esa dificultad, después de dos participaciones en olímpicos sin subir al podio y una en la que ganó medalla de plata, logró la presea de oro en el cuarto intento, a los 33 años, edad a la que un deportista es considerado viejo, demostrando así que los obstáculos frenan solo a quien se detiene ante ellos.
Si bien a lo largo de su carrera Óscar Figueroa recibió apoyos oficiales, ninguno fue gratuito, todos se los ganó; por eso su triunfo no se lo puede atribuir ningún gobierno, ninguna entidad y ningún funcionario.
¿Cuántos colombianos que viven en las mismas condiciones en las que nació Óscar Figueroa están resignados a su suerte o se han desviado hacia el mundo de la delincuencia? Lo que demuestra el campeón olímpico con su historia es que, por duras que sean las condiciones, cada quien elige su propio camino.
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