Cali, febrero 13 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 12, 2026 21:15
Colombia debe hacer algo urgente para evitar que tantos menores de edad sean arrastrados por el delito.
Indignante, por decir lo menos, resulta el video revelado en los últimos días en el que se ve como las Farc entrenan a menores de edad que son reclutados para la guerra. Entre las muchas cuentas pendientes de este grupo armado ilegal está haberle arrebatado la infancia a niños y niñas que fueron convertidos en autómatas para matar.
Sin embargo, no sólo las Farc sustraen menores de edad de su desarrollo normal, en Colombia diferentes actores, no sólo los armados, instrumentalizan a niños y niñas con fines ilícitos. Las bacrim, las pandillas, el narcotráfico, las oficinas de sicarios, las redes de prostitución infantil y hasta familias “de bien” que convierten a jovencitas de edad escolar en empleadas del servicio doméstico, son también responsables de malograr vidas.
En nuestro país no hay un buen sistema de protección al menor, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar actúa ante problemas detectados, ante casos puntuales, sólo los que son denunciados, pero muy poco hace por evitar que los menores de edad sigan entrando a la espiral del delito, de la cual es muy difícil sacarlos. No hay un sistema de información que permita que el Estado sepa dónde están los niños, con quién están y qué están haciendo, para evitar que caigan en las garras del delito.
Hay que denunciar la ignominia de las Farc con el reclutamiento de menores, pero de la misma forma debe denunciarse y combatirse todo tipo de abuso con los menores de edad. La regla es muy sencilla: esos niños y adolescentes que hoy sufren este tipo de abusos, pronto serán los verdugos de esa sociedad que les dio la espalda, pasarán de ser víctimas a ser victimarios.
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