Cali, mayo 30 de 2026. Actualizado: viernes, mayo 29, 2026 21:40
¿La reforma política será para que nada cambie?
En un sistema democrático como el colombiano, se supone que un proyecto de reforma política debe estar encaminado a perfeccionarlo, es decir, a ampliar la democracia, pero aquí, reforma tras reforma, lo que se aprueban son ajustes que benefician a quienes están en el poder, que, aprovechando su cuarto de hora, legislan en beneficio propio, buscando perpetuarse en el poder.
Ojalá el proyecto de reforma política que empezó trámite en el Congreso de la República rompa con esa vergonzosa tradición.
Esta iniciativa, por ejemplo, contiene un artículo que busca limitar a tres periodos la reelección de los congresistas, los diputados y los concejales, que actualmente es indefinida, lo que dificulta la renovación de nuestra clase política. En dos oportunidades se han presentado proyectos con esta misma intención y han terminado hundidos, porque los le-gisladores han priorizado sus intereses sobre la construcción de una democracia más amplia.
El proyecto también plantea la posibilidad de que los partidos minoritarios realicen alianzas para presentar listas conjuntas a las corporaciones públicas y así pasar el umbral, algo que haría posible una representación más diversa en el Congreso, en las asambleas y en los concejos. Sin embargo, algunas de las colectividades tradicionales pretenden que también se les autorice hacer este tipo de asociaciones, lo que les permitiría barrer en las elecciones a los partidos pequeños, algo que desnaturalizaría este punto de la reforma.
No puede ser que al calor del fast track, que se supone se diseñó para aprobar de manera rápida solo temas relacionados con el acuerdo con las Farc, los partidos tradicionales aprovechen para hacer modificaciones que nada tienen que ver con el asunto. Lo peor de todo es que al grueso de los colombianos sigue sin importarte lo que pasa en el Congreso.
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