Cali, julio 30 de 2026. Actualizado: miércoles, julio 29, 2026 21:44
En las campañas por el “Sí” y por el “No” no debe haber motivación diferente a los argumentos.
Son muy graves las denuncias sobre la forma en la que fue convocado personal vinculado a Indervalle a la jornada de pedagogía por la paz que se realizó el viernes pasado en la Plazoleta de San Francisco, en Cali, con la presencia del presidente Juan Manuel Santos.
Según una grabación en la que se escucha la voz de un directivo de Indervalle, la asistencia al evento fue obligatoria para empleados, contratistas y deportistas, a quienes se les advirtió que, con lista en mano, se verificaría su presencia.
Más allá del debate legal y disciplinario sobre las posibles irregularidades configuradas en esta convocatoria, es necesario que haya un debate ético sobre el tema, pues la posición que tomen los colombianos frente a los acuerdos de paz debe ser completamente libre; si alguien participa en una manifestación de apoyo o de rechazo a las negociaciones con las Farc, debe hacerlo por convicción, no por ningún tipo de presión. Con igual libertad deben actuar quienes voten en el plebiscito, el “Sí” y el “No” deben ser decisiones autónomas a las que se llegue a partir de información y de argumentos, no de constreñimientos.
La lógica de la campaña del plebiscito no puede ser la misma que se impone en las elecciones a las corporaciones públicas, en las que las maquinarias soportan la gran mayoría de su votación en el trabajo electoral de cuotas burocráticas que aportan votos a cambio de conservar sus puestos.
Los valores democráticos deben estar por encima del “Sí” y el “No”, ¿de qué le serviría a Colombia que la decisión que se tome sobre los acuerdos de paz, a favor o en contra, sea el resultado de un voto amarrado? En un proceso como el plebiscito no debe haber malas prácticas. La transparencia y la igualdad de condiciones no pueden ser solo un discurso.
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