Cali, agosto 6 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 6, 2026 14:18
El sueño de una paz estable y duradera se diluye con los días. La realidad en nuestro país es una violencia callejera que aumenta a pasos agigantados
El asesinato de un joven taquillero de Transmilenio en Bogotá, los fleteos en varias ciudades del país, el caso de un robo perpetrado por dos policías y homicidio de la esposa de otro uniformado han ocupado los titulares de los medios por estos días. Día tras día aumenta el registro de este tipo de acontecimientos desplazando el lugar que antes ocupaban las acciones de la guerrilla.
¿Qué está pasando en nuestra sociedad? ¿Realmente tenemos la posibilidad de construir un país en el que todos disfrutemos de una vida tranquila? Es cierto que ya no tenemos el temor de un ataque guerrillero, de una pesca milagrosa o de un ataque terrorista pero la zozobra persiste y la inseguridad dejó de ser un tema de zonas rurales a instaurarse en las esquinas de las ciudades.
Por cuenta de la intolerancia y la delincuencia común los colombianos difícilmente pueden decir que están disfrutando de la famosa paz estable y duradera que promulga el gobierno. Lo triste del panorama es que los mandatarios no parecen inmutarse frente al tema.
No se evidencia un plan nacional serio que ataque las raíces del problema. Vivimos en un país donde la falta de oportunidades, el culto por el dinero fácil y la falta de respeto por el Estado son caldo de cultivo de las nuevas formas de delincuencia.
Perspectiva que se agrava ante la agresividad e intole-rancia con la que los ciudadanos enfrentan los conflictos y que los conduce fácilmente al delito. Colombia es una sociedad enferma, la violencia es un síntoma. ¿Qué vamos a hacer? Se hace prioritario reconocer el problema y pensar en colectivo soluciones de largo plazo.
Fin de los artículos
Ver mapa del sitio | Desarrollado por: