Cali, agosto 3 de 2026. Actualizado: lunes, agosto 3, 2026 19:46
En medio de las conversaciones entre el gobierno nacional y el ELN, la creación de un fondo multidonante genera ciertas dudas. Si bien se aseguró que este mecanismo no tiene como objetivo financiar directamente a la guerrilla, las preocupaciones al respecto son válidas.
Es indiscutible que el proceso de paz necesita recursos financieros para su implementación, especialmente para proyectos como el desminado en áreas afectadas por el conflicto. Sin embargo, el precedente histórico del ELN y su falta de compromiso con acuerdos anteriores plantea serias preocupaciones sobre la posibilidad de que estos recursos terminen alimentando las arcas del grupo armado ilegal.
Es fundamental recordar que una cosa es financiar el proceso de paz y otra muy distinta es destinar fondos a una guerrilla que practica el secuestro como una actividad de financiación. Para que cualquier apoyo financiero sea justificable, el ELN debe comprometerse de manera irrevocable a renunciar a todas las actividades ilegales, sin excepción.
La entrega de recursos sin mecanismos de verificación rigurosos equivaldría a abrir la puerta al financiamiento del terrorismo. El temor de que estos fondos puedan ser utilizados para adquirir armamento y fortalecer militarmente al grupo ilegal no es infundado, dado el historial de incumplimientos y ambigüedades en los compromisos del ELN.
La falta de cumplimiento del cese bilateral por parte del ELN agrava estas dudas y subraya la necesidad de establecer mecanismos de verificación sólidos antes de considerar cualquier tipo de financiamiento.
En este punto, la prudencia y la responsabilidad deben prevalecer. La búsqueda de la paz no puede convertirse en un cheque en blanco para un grupo que ha demostrado falta de compromiso en el pasado. El gobierno debe dar claridad sobre los alcances de este fondo.
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