Cali, febrero 13 de 2026. Actualizado: jueves, febrero 12, 2026 21:15
El Gobierno parece más interesado en callar las críticas que en evitar que sigan muriendo niños.
Ojalá la “Alianza por La Guajira” presentada por el Gobierno Nacional para evitar que sigan muriendo niños en ese departamento del norte del país sea más de hechos que de palabras.
En lo corrido del año han muerto seis niños wayuu, al parecer por desnutrición; sin embargo, el viceministro de Salud, Fernando Ruiz, desmintió esta información y dijo que las causas de los fallecimientos no están asociadas a problemas derivados de la mala alimentación; es como si al Gobierno
Nacional le interesara más desvirtuar esta hipótesis que ocuparse de la atención del problema.
Sea cual sea la causa, es muy grave que a estas alturas de la historia haya regiones de Colombia (porque no es solo La Guajira) con altas tasas de mortalidad infantil, que son un indicador no solo de subdesarrollo sino de indolencia, de indiferencia y desidia.
Según la Sociedad Colombiana de Pediatría, las muertes infantiles asociadas a desnutrición no son un problema exclusivo de La Guajira; durante 2015, según el Boletín Epidemiológico del Instituto Nacional de Salud, se presentaron 260 casos, pero los pediatras tienen bases para suponer que hay un subregistro.
En lo corrido de este año también se han presentado muertes infantiles por patologías asociadas a la desnutrición en Meta, Boyacá, Magdalena, Chocó, Vichada, Tolima e incluso Bogotá.
Más que tratar de ocultar lo inocultable, lo que debe hacer el Gobierno Nacional es atender a las poblaciones vulnerables, hace mucho identificadas y sobre diagnosticadas, para evitar que, por la razón que sea, sigan muriendo niños.
Y sí, tal vez no sea la desnutrición la causa de la mortalidad infantil, sino la indiferencia de quienes tienen como evitarla, pero no lo hacen.
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