Cali, abril 2 de 2026. Actualizado: miércoles, abril 1, 2026 21:04
El inicio de 2026 no solo marca un nuevo calendario, sino una responsabilidad mayor para los colombianos como ciudadanos.
En pocos meses el país elegirá un nuevo Congreso de la República y un nuevo presidente, decisiones que definirán el rumbo político, económico y social de Colombia durante los próximos cuatro años.
Más allá de las campañas, los discursos y la polarización, el verdadero desafío será votar bien y hacerlo a conciencia.
En ese contexto, el mayor riesgo no es la abstención, sino el voto emocional. Colombia viene de años de debates marcados por los odios, las lealtades ciegas y las narrativas que apelan más a la rabia o al miedo que a la razón.
Ese tipo de voto, guiado por emociones extremas, termina siendo fácilmente manipulable y suele producir malas decisiones colectivas.
Votar a conciencia implica informarse. Supone analizar con cuidado las propuestas, revisar las hojas de vida de los candidatos, evaluar lo que han hecho cuando han tenido poder y contrastarlo con lo que prometen.
También exige observar quiénes los rodean, qué sectores los respaldan y qué ideas representan en temas fundamentales para el país.
La seguridad, la generación de empleo, el sistema de salud, la educación, la lucha contra la corrupción y la estabilidad económica no pueden quedar reducidos a consignas de campaña.
Son asuntos que requieren posiciones claras, planes viables y capacidad de ejecución. Como ciudadanos, es indispensable preguntar cómo se piensan resolver estos problemas y con qué recursos.
El 2026 pone a prueba la madurez democrática del país. No se trata de votar contra alguien ni de hacerlo por afinidades emocionales, sino de escoger con responsabilidad, pensando en el bienestar colectivo y en el futuro de Colombia.
Votar bien, informado y con criterio, será el principal deber ciudadano en el año que comienza.
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