Cali, febrero 16 de 2026. Actualizado: sábado, febrero 14, 2026 19:29
El presidente electo de Chile, Gabriel Boric, tiene el gran reto de sanar las heridas dejadas por una elección marcada por la polarización, que alinderó al país en los dos extremos del espectro ideológico. Este tipo de campañas, en las que el contrario es visto como un enemigo, como una amenaza, deja profundas divisiones que, si no son subsanadas, se traducen en serias dificultades de gobernabilidad para quien el mismo ganador, pues sin haber iniciado su mandato tiene a la mitad de la opinión pública en contra.
Colombia, que está a cinco meses de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, debe mirarse en el espejo chileno para no recorrer el camino de la polarización. Es claro que hay sectores políticos que estimulan el miedo y el odio para sacar provecho electoral, pero la ciudadanía debe esforzarse por no caer en este tipo de trampas.
En nuestro país aún no se ha definido quiénes serán los candidatos que disputarán la Presidencia de la República en la segunda vuelta, hay casi 20 precandidatos, y el ambiente ya está bastante caldeado, lo que hace temer que al final de la campaña se caiga en un discurso de “buenos” y “malos” que no le conviene al país.
Ojalá los candidatos piensen en los efectos que sus maneras tienen en el futuro inmediato del país; la satanización del contrario, la difusión de información falsa o manipulada y la exacerbación de las pasiones es una fórmula en la que pierde hasta quien gana. Basta ver lo que está ocurriendo en Perú, que definió la Presidencia en las elecciones más polarizadas de su historia, y ahora el ganador, Pedro Castillo, tiene serias dificultades para gobernar.
Ojalá los colombianos no definan su voto movidos por la rabia, sino por la ilusión de un mejor país.
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