Cali, marzo 17 de 2026. Actualizado: martes, marzo 17, 2026 19:35
El caso de Pan Norte debe motivar una revisión minuciosa del manejo de las fotomultas móviles para evitar malas prácticas.
Una particular denuncia llamó la atención de los caleños esta semana. En la fachada de la panadería Pan Norte, en la Avenida Sexta norte con Calle 47, apareció un cartel con esta leyenda: “Los carros fotomultadores extorsionan. A cambio de dinero prometen no fotografiar a nuestros clientes”.
La primera reacción de las autoridades de tránsito fue desestimar la denuncia, argumentando que los representantes del establecimiento no tienen pruebas del supuesto delito.
Así no haya material probatorio, que en este tipo de delitos es difícil de aportar, salvo en aquellos casos en los que hay grabaciones, restarle importancia a este tipo de denuncias no es el camino apropiado para evitar malas prácticas; por el contrario, si hay una extorsión y quienes deben garantizar la transparencia no se interesan por el tema, la omisión terminaría estimulando la repetición del delito.
La denuncia en cuestión tiene como particularidad que no es anónima, por el contrario, tiene el respaldo de una empresa reconocida en la ciudad.
Con pruebas o sin ellas, por experiencia o a partir de rumores, no son pocos los casos que hablan de supuestas irregularidades de este tipo, que son razones suficientes para que haya una mayor vigilancia y control para evitar que quienes intervienen en las multas de tránsito caigan en la tentación de convertir un proceso de control y pedagogía en un negocio particular.
No deben tomar las autoridades de tránsito este tipo de reflexiones como algo destructivo ni descalificar a quienes tienen el valor civil de denunciar, al contrario, deben aprovecharlas para afianzar la cultura de la legalidad y erradicar las malas prácticas.
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