Cali, agosto 1 de 2026. Actualizado: sábado, agosto 1, 2026 00:22
El temor de que el dólar llegara a $5.000 no sólo se cumplió, sino que el aumento de la moneda estadounidense frente al peso colombiano parece que continuará.
Si bien hay un fenómeno global de devaluación, en el caso de nuestro país hay un factor interno que agrava la pérdida de valor frente a la divisa estadounidense: la incertidumbre que generan los anuncios del gobierno nacional.
El presidente Gustavo Petro y varios de sus ministros, especialmente la titular de la cartera de Minas y Energía, Irene Vélez, tienen “asustados” a los mercados internacionales con varios anuncios que generan desconfianza en torno al manejo económico del país.
Uno de los más preocupantes son los que tienen que ver con el gas y el petróleo, pues se informó que no habrá nuevos contratos de exploración, lo que se traduce en que Colombia tendrá disponibilidad de estos combustibles hasta que los pozos en explotación se agoten.
También contribuyó a este clima de incertidumbre el anuncio de gravar con impuestos los capitales golondrina (las inversiones que entran y salen de los países según los beneficios que se ofrezcan), hecho por el propio presidente Gustavo Petro.
Aunque la afirmación fue desmentida por el ministro de Hacienda, Antonio José Ocampo, es claro que hoy nuestro país no es visto como un destino seguro por los inversionistas.
Lo grave es que el gobierno nacional no ha querido o no ha podido conjurar la devaluación del peso, lo que agrava la ya elevada inflación. Como buena parte de los alimentos se importan, es decir, se compran en dólares, como el maíz, por ejemplo, lo mismo que muchos insumos, como los abonos y el concentrado para animales de granja, la caída del peso encarecerá hasta los precios de las arepas y los huevos.
Contrario a buscar a quién echarle la culpa, el presidente Petro debe tomar medidas que frenen la caída del peso, antes de que el daño a la economía nacional sea mucho peor.
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