Cali, agosto 5 de 2026. Actualizado: miércoles, agosto 5, 2026 20:03
El gobierno y el ELN de nuevo intentaran ponerse de acuerdo para avanzar en un proceso de paz con este grupo subversivo
No se puede ser muy optimista sobre los resultados de un proceso con el ELN, casi que tampoco puede serlo con respecto a la posibilidad de llevar a cabo el mismo. Un elemento sencillo atenta contra la iniciativa: el idioma. Para establecer un dialogo se requiere contar con un lenguaje común y eso es algo que no existe entre las partes. Las conversaciones con el ELN han estado frenadas por dos temas.
La liberación de Odin Sanchez, quien permanece secuestrado desde abril del año pasado, y el indulto de guerrilleros. El problema es que para el ELN Odin es un preso a quien se le está haciendo un juicio político por corrupción y los guerrilleros condenados por crímenes de lesa humanidad son gestores de paz. Son ópticas tan diferentes que llegar a un punto de encuentro parece imposible.
Ingenuo parece el deseo del jefe negociador del gobierno, Juan Camilo Restrepo, al plantear que busca sentar las bases para avanzar prontamente en los diálogos y en una solución negociada al conflicto con el ELN. El país debe prepararse para una negociación larga, si es que se lleva a cabo, caracterizada en un sinfín de contradicciones.
Si el lenguaje no es compartido mucho menos la visión de país. El ELN pretende reformas al modelo económico que no se atemperan de ninguna manera a la realidad mundial y a las dinámicas del país. ¿Es posible negociar la política minero energética de Colombia y limitar la inversión extranjera como aspira el grupo subversivo? El panorama se torna más gris si se tiene en cuenta que al interior del grupo subversivo tampoco hay discursos uniformes. De las reuniones de Quito más que dialogo se puede esperar ruido.
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