Cali, marzo 17 de 2026. Actualizado: lunes, marzo 16, 2026 22:05
Como en cada campaña, el Diario Occidente inició la publicación de sus estudios de intención de voto, de nuevo a cargo de Servinformación.
Las encuestas electorales son herramientas estadísticas cada vez más utilizadas sobre las que vale la pena reflexionar para evitar que su publicación se convierta en un factor determinante del voto.
Tomar una encuesta electoral como la verdad revelada, por serios que sean la empresa que la realiza y el medio de comunicación que la publica, es un craso error; nunca los resultados de estos estudios deben tomarse como base para darle o quitarle el voto a un candidato.
Las encuestas son simplemente mediciones para hacer seguimiento a la evolución de las preferencias electorales que reflejan un instante a partir de una muestra representativa cuyos resultados pueden variar tanto como el número de veces que se consulte la opinión.
Hay varias cosas que los electores deben tener claras a la hora de analizar una encuesta, y la primera de ellas es la ficha técnica, pues contiene información que permite determinar su validez. El tamaño de la muestra, por ejemplo, es fundamental, lo mismo que el margen de error, la metodología y la financiación.
Si bien todas las encuestas deben leerse con el beneficio de la duda, esas que no se sabe quién las hizo, cómo las hizo ni quién las financió deben desecharse de inmediato.
También se debe tomar en cuenta que, por buena y transparente que sea la metodología utilizada, lo único que las encuestadoras y quienes las contratan no pueden controlar es la veracidad de las respuestas de los consultados.
La decisión del voto no debe depender del registro bueno, regular o malo que tenga un candidato en las encuestas, lo que debe importar no es cuánto marcó sino qué ha hecho, cuál es su hoja de vida, cuáles son sus propuestas y quiénes lo acompañan.
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