Cali, abril 18 de 2026. Actualizado: viernes, abril 17, 2026 22:47
La mayoría de los análisis que circulan sobre los primeros cien días de gobierno del presidente Gustavo Petro, sean a favor o en contra, no sólo son apresurados sino que, además, tienen un sesgo ideológico.
El gobierno, sin duda, se ha movido mucho, pero el tiempo transcurrido aún es muy poco para saber si ese movimiento ha sido para que Colombia avance o retroceda.
Ejemplo de ello es la reforma tributaria, cuya aprobación es presentada como un logro por el mandatario y sus aliados, que la ven como una gran noticia para el país, mientras que, al mismo tiempo, sus contradictores la consideran nefasta para la economía nacional.
Los nuevos impuestos introducidos por este proyecto entrarán a regir a partir de la mitad del año entrante, por lo tanto, lo que se diga ahora, por más fundamento que tenga, hace parte de la especulación. Los efectos, positivos o negativos, de la iniciativa aprobada por el Congreso de la República se verán dentro de un año.
Lo que muestran estas visiones contrapuestas es que los colombianos están divididos entre la esperanza y el temor, según la simpatía o la antipatía y la confianza o la desconfianza que les generen el presidente Gustavo Petro y su equipo de gobierno.
Por lo tanto, para tratar de ser lo más ecuánimes posible en la evaluación del gobierno nacional, es importante remitirse a los indicadores que recibió el presidente Petro el 7 de agosto y compararlos con los que tendrá en un tiempo prudencial.
Petro ha avanzado en sacar adelante iniciativas, como la ley de “paz total”, que le permitirán comenzar a construir el camino del cambio del que habló en campaña, lo que no está claro aún es si ese cambio será positivo o negativo para Colombia.
Foto: Presidencia de Colombia
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