Cali, agosto 27 de 2026. Actualizado: jueves, agosto 27, 2026 11:39
Habilitarse para votar es el primer paso de un compromiso ciudadano.
Apartir de hoy y hasta el próximo domingo, 12 de julio, se realizará la inscripción de cédulas para participar en las votaciones del 25 de octubre, en las que se elegirán alcaldes, gobernadores, concejales, diputados y miembros de las juntas administradoras locales. Se trata de una semana trascendental para este proceso democrático, pues el gran reto en materia electoral en nuestro país sigue siendo vencer el abstencionismo.
En el caso de Cali se trata de un mal crónico; históricamente la capital del Valle del Cauca es la más abtencionista de las grandes ciudades colombianas.
En las elecciones locales de 2011, en las que se eligieron los mandatarios salientes, la abstención en Cali fue del 57,16%, mientras que en Bogotá fue del 52,59%; en Barranquilla, de 52,56%; en Medellín, del 49,31%, y en Tunja, del 34,91%.
La mayoría de las explicaciones para este fenómeno apuntan hacia un gran cansancio ciudadano frente a la clase política local, que se manifiesta con la marginación de los procesos electorales. Si bien lo anterior es cierto, no es justificable, pues la abstención, contrario a ser un castigo para los exponentes de la politiquería, lo que hace es facilitarles su perpetuación en el poder.
¿Qué pasaría si ese 57,16% de caleños que no votaron en las elecciones de hace cuatro años sí lo hacen en las del próximo 25 de octubre? Sin duda, habría un revolcón, se renovarían los liderazgos y los mismos de siempre se enfrentarían a una aplanadora ciudadana.
Criticar y no votar es igual a nada; quienes no votan son, aunque su propósito sea otro, aliados de los politiqueros. Es necesario que los colombianos, y muy especialmente los caleños, comprendan la importancia del voto. Nuestra ciudad no puede seguir siendo la capital de la abstención.
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