Entramos en recta final para elegir presidente y seremos testigos del recrudecimiento de sucias campañas en las redes de uno y otro bando. En esta ocasión no me arriesgaré a ser linchado por exponer mi favoritismo y ejerceré en silencio mi derecho de salir a votar, como siempre, fiel a mis convicciones. Pero admiro, eso sí, a quienes sí se expresan enfáticamente y les gusta batirse en las redes con quienes no saben respetar una forma de pensar diferente a la propia.
No obstante, esta contienda política que en nuestro paísestá para alquilar balcón, otra noticia que acapara atención es el juicio de Johnny Deep… ¡Sea este mi tema!
Desde adolescente he profesado una gran admiración por este actor. De hecho, he crecido a la par con sus variopintos personajes: primero con el detective juvenil de la serie ochentera Comando Especial, luego con Don Juan DeMarco y finalmente –dejando por fuera a muchos otros personajes por limitación de espacio- con su brillante y singular caracterización al interpretar y darle vida al capitán Jack Sparrow, personaje principal de la franquicia Piratas del Caribe de Disney.
El juicio de Johnny Deep es una demostración de que la victimización como consecuencia de la violencia intrafamiliar no es exclusiva del género femenino. Sin embargo, no cabe dudas de que cuando es un hombre el comprometido en este tipo de confrontaciones siempre tendrá que cargar con la presunción de culpabilidad.
Así lo demuestra el hecho de que el actor fuera separado de la franquicia mencionada antes de una sentencia judicial. Conclusión: A ellas -y ellos también- ni con el pétalo de una rosa.
Comments
Fin de los artículos
No hay más artículos para cargar







