Leonardo Medina Patiño

Vallenpaz

Leonardo Medina Patiño

Hace algunos días, se celebró en el hotel Inter de la ciudad de Cali los 18 años de la entidad sin ánimo de lucro Vallenpaz.

Llegar a la mayoría de edad seguramente les costó trabajo arduo, máxime en difíciles circunstancias por las que ha atravesado la zona rural y el agro colombiano por la guerra.

Empero, Vallenpaz ha hecho la tarea noblemente y ha llegado a distantes zonas del Valle del Cauca y del Cauca, a fortalecer procesos productivos de campesinos que siembran silenciosamente la tierra para ver crecer el fruto de su incesante faena.

Y allí es donde también hay que destacar la labor de Vallenpaz, que facilita la llegada de esos productos naturales a la ciudad, a manos de todos, libres de glifosatos y demás químicos, y con esa contribución especial que es apoyar a quienes más lo necesitan.

Hay un empeño gerencial ejemplarizante, en esta ocasión a cargo de una líder nata como es María Helena Quiñónez, que por donde pasa deja huella, deja su impronta personal y luego de hacer bien su gestión como directora de la Fundación Hacienda Cañasgordas, llegó a mediados de este 2018 a Vallenpaz y le ha puesto ese sabor pacífico que es inigualable.

Estimo que el gestor de Vallenpaz, doctor Rodrigo Guerrero, siempre atento al acontecer de la comarca, sabe que en ella hay esa semilla que no deja de sembrar buenos frutos, como los que cosechan los campesinos a quienes Vallenpaz les rindió tributo en sus 18 años.

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