Las vacaciones escolares comienzan esta semana y no pueden sorprender a los padres de familia sin planear cómo disfrutarlas con sus hijos sabiendo que somos afortunados de habitar las maravillas de la “Sucursal del cielo”. Sería un imperdonable ludicocidio.
Las vacaciones son la antítesis de la rutina familiar que asfixia a padres e hijos, situación agravada con el consumo de televisión o por la adicción a Internet con todos los artefactos modernos que nos momifican. Apaguémoslos y dispongámonos a caminar por las empedradas antiguas calles disfrutando de la arquitectura colonial.
Salgamos un día de campo o pernoctemos en alguna finca. La urbe caleña dispone de antiguos barrios patrimoniales y nuestro municipio está rodeado de acogedoras veredas y corregimientos de fácil acceso. No hay excusa alguna para que los padres de familia tomen como un dolor de cabeza las vacaciones escolares de sus hijos que ahora “soportarán las 24 horas en casa”. Vacacionar no puede reducirse a cesar actividades y seguir en la misma rutina de las demás semanas del año lectivo, porque sería un colgar de las tareas y nada más.
Tampoco podemos escudarnos en la falta de dinero para planearlas. Entrar a vacaciones requiere convencerse que es la oportunidad de estar más en familia, descubrir un nuevo tiempo, sin pensar en obligaciones. En vacaciones podemos ensayar jornadas de gastronomía colectiva. Si diezma el estrés por las tareas, que por ser impuestas serán monótonas, invitemos a nuestros hijos a una biblioteca a disfrutar la buena literatura. Si en vacaciones de verano no vamos a la playa donde calienta el sol, entonces pasémosla en calor familiar.
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