Uso del glifosato

Wilson Ruíz

El respaldo dado recientemente por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos al uso del glifosato, al determinar que no es cancerígeno, es un alivio para organismos de seguridad que luchan contra el narcotráfico.

La agencia encontró que el glifosato es un producto seguro, ratificando decisiones adoptadas en el mismo sentido en otras partes del planeta como el Tribunal Judicial de Brasil, que avaló el químico como una herramienta para el control de la maleza.

El más reciente informe del Sistema de Monitoreo de Cultivos Ilícitos de Naciones Unidas registró un crecimiento constante en las plantaciones desde el 2013, pasando de 48.000 hectáreas sembradas con matas de coca a cerca de 200.000 en el 2017.

La erradicación aérea con herbicidas ha demostrado ser el método más efectivo para acabar con los arbustos ilegales, por ejemplo, la destrucción manual de una hectárea podría durar más de 12 horas, incrementando costos y tiempo, además ofrece menores riesgos ante la presencia de actores armados que vigilan el territorio e instalan explosivos. En 2018 se presentaron 98 accidentes con minas antipersonal con consecuencias trágicas.

Las estadísticas demuestran que estamos perdiendo la guerra contra el narcotráfico, por eso se necesitan acciones decididas para atacar toda la cadena productiva de cocaína, desde la siembra hasta la comercialización en el exterior.

Impedir el uso de herbicidas en la destrucción de cultivos otorga beneficios a las organizaciones ilegales; el trabajo social con las comunidades y la sustitución de cultivos no se puede abandonar, debe ir de la mano con una política resuelta de erradicación de plantaciones prohibidas y para ello las fumigaciones son la mejor herramienta.

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