Hugo E. Gamboa Cabrera

Una agenda caótica

Hugo E. Gamboa Cabrera

El británico Francis Bacon desde el siglo XVI aseguró que la “información es poder”.

Eso es algo que sabemos algunos, pero también sabemos que quienes controlan la información la utilizan como algo relevante, ya que puede servir para informar con hechos y cosas reales o también para desinformar estableciendo mentiras como verdades, es decir, se utiliza un poder disfrazado de “democracia”.

Ese manejo maquiavélico de la información lo vemos en todos los gobiernos del mundo. En los Estados democráticos para no alterar el ánimo y en los tiránicos para someter y asustar.

Los ejemplos los conocemos perfectamente. En la Colombia actual vivimos precisamente, mucha desinformación aprovechando una nación profunda dónde todavía existe, infortunadamente, mucho analfabetismo, sobre todo político, con compatriotas que confunden el populismo con falsas realidades, con promesas incumplidas, con ataques cotidianos contra la oposición y contra quienes invierten sus fortunas en crear empresa para brindar empleo, desarrollo y bienestar.

Muchísimos creen esas narrativas “fantásticas” que tiempo después se descubren como falsedades que sirvieron específicamente en tiempo electoral.

Ah, doloroso que es eso para un país todavía con falencias sociales que la izquierda no soluciona, las profundiza.

Bien decía José Ortega y Gasset en su “Rebelión de las masas”, “que es muy difícil salvar una civilización cuando le ha llegado la hora de caer bajo el poder de los demagogos(populistas). Los demagogos han sido los grandes estranguladores de civilizaciones enteras”.

Ese cuento de este gobierno de acusar al Banco de la República de ser cruel al elevar las tasas de interés, no es cierta.

Si el Banco no actúa así se nos viene encima una hiperinflación que sería peor. La gente inteligente lo entiende.

Para el salario mínimo los empresarios hablaron de un 12% y los centrales obreras de un 16% pero el gobierno, en su desespero de captar votos a granel y de golpear a los empresarios por ser ricos, hizo lo incorrecto contra la economía nacional, perturbando la canasta familiar, los servicios públicos, la administración y vigilancia de edificios, incluidos los públicos, y en general muchísimas cosas.

Esa afectación causó daño en el ánimo de la gente pero, el gobierno sale con otra narrativa para asustar con su “bendita” lucha de clases.

Ahora bien, este gobierno se ha sobreendeudado terriblemente, sobre todo con organismos financieros internacionales a tasas del 13 y 14%, una herencia pavorosa que le dejará al próximo gobierno.

Es posible un default que sería peor para nuestra economía ya de por si frágil. Mejor dicho, estamos en el filo de la navaja.

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