Un país sin memoria

Natalia Bedoya

En medio de una justicia politizada, se cometió en Colombia una de las más grandes injusticias de nuestra historia. Una medida de aseguramiento en contra de un hombre que ha dedicado su vida entera al servicio de los intereses supremos de la patria.

Honorabilidad, patriotismo y vocación describen al expresidente Álvaro Uribe Vélez, el enemigo eterno de la delincuencia, el terrorismo y el narcotráfico en Colombia. Sus adversarios, quienes han sido derrotados en las urnas, hoy pretenden deslegitimarlo con infamias.

No tengo duda de la inocencia del expresidente Uribe, porque lo conozco y he tenido la oportunidad durante más de cinco años de acompañarlo en esta dura tarea de defensa de la democracia, puedo afirmar que cada proceder en su vida pública ha estado marcada bajo la legalidad y la transparencia.

Basta tener memoria para saber que Uribe no va a evadir la justicia, no constituye un peligro para la sociedad y mucho menos obstruirá el desarrollo del proceso. A Uribe como a cualquier otro ciudadano con una conducta intachable se le debe permitir defenderse en libertad.

Una Corte deslegitimada, una Corte benévola con narcotraficantes, la misma Corte que dejó libre a Jesús Santrich, hoy pretende legitimar una infamia orquestada por hombres como el senador Cepeda, amigo declarado de quienes han derramado la sangre de los colombianos durante más de 50 años.

Son tiempos difíciles, pero debemos fortalecernos en la adversidad, hoy más que nunca debemos demostrar nuestro agradecimiento al hombre que logró sentar los cimientos para la construcción de la paz de Colombia, ¡Reforma a la justicia ya!

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