Hugo E. Gamboa Cabrera

“Tu duda y la mía”

Hugo E. Gamboa Cabrera

Título de conocida canción de antaño a la que acudí por desconocer los datos electorales de ayer domingo 13 de marzo del 2022, ya que esta nota la elaboré el jueves anterior. Como no soy vidente, como las encuestadoras que se atreven a dar ganadores y perdedores utilizando una dudosa metodología como es la de entrevistar a la gente por teléfono y escogiendo siempre una mínima cantidad de compatriotas que no sobrepasan los mil trescientos o mil cuatrocientos. Definir una tendencia de esa manera me parece irresponsable. Solo deseo que hoy lunes la información electoral sea agradable para el país, es decir, que haya sido elegida una mayoría indudable de congresistas decididos a defender esta patria del populismo, de ese que demencialmente propone construir un tren elevado desde Bogotá hasta Buenaventura sin decir de donde va a sacar los recursos para ello, a no ser que comprometan el presupuesto nacional de los cuatro años del período presidencial y, eso que quién sabe, pues en un caso de esos ningún organismo internacional se atrevería a prestar el dinero a un gobierno del que se desconfía porque de antemano se sabe que no brinda garantías financieras ni jurídicas.

Quiero creer que hoy amanecimos con mayoría de congresistas conscientes, que aman su patria, decididos a defenderla como sea, que sabe que Colombia requiere cambios estructurales que se pueden y deben realizarse, so pena de perder, definitivamente, la confianza del pueblo colombiano. Cambios estructurales que pueden llevarse a cabo sin violentar el país, sin necesidad de menoscabar la libertad de opinión, la libertad personal, la libertad para invertir y la libre empresa. Ojalá que los candidatos ganadores de las consultas sean los que no están dispuestos a permitir que la ideología del odio y la violencia, sigan haciendo tanto daño al país.

Creo que el Congreso debe mermar considerablemente, el número de integrantes. No es justo con el país ese exagerado número de integrantes; que la justicia, en general requiere, con urgencia, una cirugía de corazón abierto y, los organismos de control igualmente, con directores o gerentes elegidos popularmente, que garanticen que no van a cerrar los ojos ante tanta corrupción. ¡Por la sangre de Cristo, que así sea!

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