Rosa María Agudelo

Tercer pico

Rosa María Agudelo

El inicio de la vacunación en Colombia, sin duda, generó una esperanza en torno al futuro de la pandemia. El problema de esta sensación de seguridad que nos brinda esta nueva fase es que nos hace pensar y actuar como si nada estuviera pasando.

Lo cierto es que lejos estamos de volver a la normalidad y de pensar que no haya nuevas restricciones a la movilidad. La realidad es que llevamos 1 millón de vacunados y necesitamos 35 para que logremos la anhelada inmunidad de rebaño. En ese contexto y mientras las cifras de vacunados suben lentamente las de contagios y de fallecidos lo hacen rápidamente. A este ritmo, en algunas semanas veremos otra vez las salas de cuidados intensivos saturadas, como ya lo está anunciando Santa Marta.

¿No lo creemos? Veamos entonces el ejemplo de Francia y de Italia que están otra vez en cuarentenas estrictas por cuenta de los rebrotes.

Entonces, ¿Por qué no poner un poco más de nuestra parte? Me sorprende que se estén programando más y más reuniones presenciales cuando todavía podrían ser virtuales. Tampoco entiendo porqué hay empresas que están “normalizando” actividades en las oficinas pudiendo seguir con trabajo en casa. Incluso se percibe un relajamiento de los protocolos de bioseguridad en la mayoría de los establecimientos.

Es importante que todos pongamos de nuestra parte en momentos de apertura para cuidarnos con mayor celo y evitar restricciones que afectan la economía del país. Este puente y la Semana Santa son momentos críticos que exigen una gran responsabilidad social para evitar nuevos cierres en las próximas semanas. Sin duda, hay luz al final del túnel, pero lejos estamos de la salida.

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